LA LUNA BALSÁMICA

En la noche del 30 de octubre, la Luna (23° de Virgo) se acerca a una distancia de 45° con respecto a la posición del Sol (8° de Escorpio), comienza en ese momento la 8va. y última fase del ciclo sinódico de la Luna.

Estos son los tres días y medio previos a una nueva conjunción de nuestro satélite con el astro rey. Es el período en que presenta la menor cantidad de luz y sólo aparece en el cielo  en horas de la madrugada, poco antes del amanecer, por la zona oriental, cuando se está volviendo prácticamente invisible.

Es la conclusión de una nueva órbita desde su más reciente fusión con el Sol. El próximo encuentro con la estrella central de nuestro sistema ocurrirá el venidero domingo, cuando se alínee entre Tierra y Sol, y se inicie una nueva lunación.

Esta fase terminal de la Luna, conocida también como balsámica, adquiere mayor relevancia pues en esta oportunidad esa alineación producirá un eclipse Anular/Total del Sol. Simboliza las terminaciones, los acabamientos y la acción por la que nos deslastramos de las vivencias pesadas y de los sentimientos de confusión. Es una Luna propiciadora de limpieza y purificación, la que facilita la descarga de los factores perturbadores.

En la condición culminatoria de los ciclos naturales, predomina la función eliminatoria. Es la época más conveniente para desechar lo que ya no sirve, para la desintoxicación, biológica, psicológica y emocional, para los finiquitos, las dietas y la limpiezas a fondo. Ese proceso de eliminación, propio de la Luna Balsámica, funciona como catarsis, comportándose como bálsamo, que aquieta el espíritu, distiende los músculos, reduce los dolores y aligera las cargas.

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SEMANA DE VIENTO Y MAREA

Esta semana se presenta con mucho movimiento en el cielo. Los eventos cósmicos que se configuran en la bóveda sideral anuncian situaciones muy complejas, asociadas con el cambio, la inestabilidad  y la incomunicación.

Continúa la retrogradación de Mercurio, que entra en su segunda semana, transitando entre los 13° y los 6° de Escorpio. Coincide con la conjunción de ese astro con Saturno, el martes 29 y con el SOL, el viernes 1° de noviembre. Esta última, marca el inicio de un nuevo ciclo mercuriano, que se extenderá hasta el 14 de febrero del próximo año. La conjunción con Saturno, duplica la condición adversa de los procesos comunicacionales. En pocas palabras, esta segunda, de las tres semanas en las que Mercurio recorre el signo de Escorpio en movimiento inverso, es la más complicada porque es la semana central y la que presenta más situaciones de desencuentro.

El jueves 31 de octubre el planeta Marte, en su recorrido desde Virgo, forma un ángulo armónico de 120° con Plutón, que se encuentra en Capricornio, lo cual genera una corriente energética de mayor agresividad, que llega a un grado superior el viernes 1° de noviembre, cuando se produzca la cuadratura (90°) entre Urano, en Aries, retrocediendo, y Plutón, en Capricornio, avanzando. Los tres astros integran  fuerzas asociadas con lo explosivo, lo inesperado y lo catastrófico, propulsor de un ambiente renovado. Es la tormenta que dará paso a una atmósfera más limpia, a un aire purificado, que todo lo penetra.

Culmina la semana, el domingo 3 de noviembre, con un eclipse híbrido de Sol, que se inicia como Anular y acaba como Total. Por tratarse de un eclipse escorpiano (11°), en conjunción con Saturno, y con Mercurio en Retro, su potencial transformador es aún mayor. El eclipse será la guinda de la torta en el proceso de esta semana, tan revuelta.

Todos estos acontecimientos, concentrados cerca de los 10° de los signos de Aries, Virgo, Capricornio y Escorpio, en periodo de otoño y de menguante pre-eclipsal, y que desembocan en Eclipse de Sol, anuncian que estamos viviendo un ambiente extremadamente intenso en los procesos de cambio, a todos los niveles. El simbolismo de la muerte, propio de Escorpio y Plutón, y estos días que las diversas culturas han escogido como propicios para vincularse con los difuntos y su memoria, nos conecta con la vivencia de estar cerrando un ciclo, que estamos llegando al final de una etapa y que debemos prepararnos para comenzar un nuevo recorrido.

                    EVENTOS ASTRALES SEMANA 29 OCTUBRE a 04 de NOVIEMBRE

E A S

FECHA SIGNO/LUNA FASE/LUNA EVENTO ASTRAL UBICACIÓN
MARTES 29 Virgo Menguante Conj. Mercurio R/Saturno 13° Escorpio
MIËRC.  30 Virgo Menguante Mercurio R 12° Escorpio
JUEVES 31 Libra Menguante Marte 120° Plutón 9° Virgo/Capricor
JUEVES 31 Libra Menguante Mercurio R 11° Escorpio
VIERNES 01 Libra Menguante Urano 90° Plutón 9°            Aries/ Capricor
VIERNES 01 Libra Menguante Conj. Sol/Mercurio R 9° Escorpio
SÁBADO 02 Libra/Escorpio Menguante Mercurio R 8° Escorpio
DOMINGO 03 Escorpio NUEVA Eclipse SOL 11° 16’ Escorp
DOMINGO 03 Escorpio Nueva Mercurio R 7° Escorpio
LUNES 04 Escorp/Sagitar Nueva Mercurio R 6°Escorpio

EL PRINCIPIO DEL FIN

Desde el sábado 26 de octubre, casi a la medianoche, cuando estaba por concluir ese día, se inició la última fase lunar, el Cuarto Menguante.

Es el penúltimo Menguante antes del Solsticio, el último que antecede al próximo Eclipse de Sol.

No volverá a ocurrir ninguna otra fase Menguante de la luna previa a un eclipse solar en noviembre y en Escorpio, hasta que se produzca la del año 2031 (13 al revés), dentro de 18 años. Es por tanto, un Menguante muy peculiar.

Un menguante previo a un Eclipse Solar, y en Escorpio, aumenta exponencialmente su carácter terminal.

Un menguante en la semana previa a noviembre, inicialmente noveno mes del año (por eso su  nombre “noviembre”, debido a que era el número de meses transcurridos desde la Primavera anterior), representa el fin de un ciclo completo de la naturaleza y de la gestación humana.

También desde la numerología el nueve representa la idea de fin de ciclo, de punto final.

El que esto suceda en la época anual del otoño, le imprime un carácter más intenso como finalizador de procesos, asociado al ciclo vital de la naturaleza.

El mes de noviembre comienza inmediatamente después de las celebraciones nocturnas del Hallowen y justo con los rituales y festejos en honor a la Muerte y a los muertos.

El signo de Escorpio, por donde transita el Sol en este período, es considerado el octavo signo zodiacal (vinculado con la idea de muerte y vida oculta), y es asociado con los procesos de transformaciónmuerte.

Desde todos los ángulos podemos observar cómo esta semana Menguante, previa al Eclipse Solar del próximo 3 de noviembretiene una condición mucho más acentuada de cierre y conclusión, que cualquier otro período similar.

Ante todos estos elementos de orden simbólico que se hacen presentes, no nos queda sino inferir, que ahora estamos entrando en una verdadera fase final, desde cualquier perspectiva que queramos considerar.

Con la fase de Cuarto Menguante de estos siete días debemos prepararnos para terminar con todo aquello que haya perdido vigencia, que haya cumplido su tarea y que represente un obstáculo en el camino hacia la meta.

Debemos asumir que nos acercamos al final.

Es el último escalón antes de llegar a la cima.

Está llegando la hora de la Verdad.

LA PICADA DEL ALACRÁN

Desde el pasado 23 de octubre el Sol está transitando por Escorpio, y se mantendrá en ese signo zodiacal hasta el próximo 21 de noviembre. Durante ese lapso se manifestará su cualidad energética con más intensidad. En ese sector de la bóveda celeste ocurren, además, varios eventos de gran significación: un eclipse anular de Sol, la retrogradación de Mercurio, la conjunción exacta de Sol con Mercurio, del Sol con Saturno y de Mercurio con Saturno. Todos estos astros están regidos ahora por Plutón, pequeño y alejado planeta que representa la muerte transformadora; también en el mismo período adquiere gran protagonismo por formar dos ángulos de confluencia energética muy fuerte desde Capricornio, uno con Marte, desde Virgo (120º) y el otro con Urano, desde Aries (90º). La ebullición de energías tan potentes, en Escorpio y su regente, pone su cualidad transformadora en el sitial de mayor jerarquía, a la hora de comprender qué anda tramándose en las alturas celestiales durante estas próximas semanas.

El signo del escorpión está asociado con lo oculto, lo pasional, lo intenso, la sexualidad, la muerte y los poderes sobrenaturales. Representa el contacto con el más allá. No es casual entonces, que en estas fechas diversas culturas, desde tiempos inmemoriales realizan celebraciones, festivales y rituales en torno a la idea de la muerte y de los espíritus que provienen del inframundo, tal es el caso de la noche de brujas o Halloween, o el día de los Santos o el de los difuntos, entre otros.

Es la ocasión propicia para conectarnos con la idea y la experiencia de la muerte, de lo que acaba, de lo que se termina, y de todo lo que acontece en un plano inmaterial. Es la época central de la estación climática del otoño, en el hemisferio norte, cuando la naturaleza entra en fase de receso y renovación, se caen las hojas de los árboles, se disminuye la claridad y la temperatura, la vida parece acortarse y agotarse. El símbolo de la Muerte se hace presente.

Como pasa con la mayoría de los signos del zodíaco, la imagen de un animal identifica las características propias de esa zona del cielo, y por ende, la que corresponde al período en que el Sol, o una concentración importante de planetas, transita por allí. En este caso, el animal referido es un escorpión o un alacrán, insecto que vive en zonas húmedas, frías y oscuras, que se activa durante las noches y que se caracteriza por su poder mortal: pues posee una cola, terminada en ponzoña, que contiene alta dosis de veneno capaz de producir la muerte; e incluso, podría autoagredirse fatalmente ,en situaciones de peligro, o ante la proximidad del fuego.

Escorpio es un signo de agua, fijo y femenino, lo que nos habla de su conexión profunda con lo emocional y su capacidad para involucrarse hasta las últimas consecuencias. La sexualidad es una forma de mezclarse con el otro, de experimentar la muerte a su individualidad, y fusionarse plenamente -en cuerpo y alma- con la pareja, procreando una nueva vida: la de la pareja misma o la de su prole. En su afán de vivir el amor apasionadamente y de compartir sus emociones, se desarrolla una tendencia a la posesividad. Así como se vive la conexión con la pasión y todo lo que ésta provoca, también se da una necesidad de conexión con el mundo invisible, con lo oculto o con aquello que se expresa en una dimensión trascendente e incorpórea.

En estos días, tan llenos de escorpianidad, somos más susceptibles a los cambios profundos, a vivir con mayor intensidad, a romper con viejas ataduras y con relaciones que han perdido sentido. a conformar desde lo más interno una visión renovada de la realidad. Es tiempo de asumir los finales y de encarar la muerte, de comprender la finitud de la vida, física y social, y de avanzar hacia un estadio superior. La retrogradación de Mercurio por Escorpio, y el eclipse solar en ese territorio, son indicación que estamos ante acontecimientos complejos, conducentes a la gran transformación.

UNA SEMANA MUY ESCORPIANA

                                                SEMANA DEL 22 al 28 DE OCTUBRE

Esta es una semana semana de cambios drásticos, Dos eventos marcan la tónica de estos días: la entrada del Sol al signo de Escorpio y la retrogradación de Mercurio, entre los 18° y 15° del mismo signo. Termina la semana con el inicio de la fase menguante lunar, preparatoria del próximo eclipse anular de Sol.

El lunes 21 de octubre Mercurio comenzó su retrogradación, el miércoles 23 el Sol empieza su recorrido anual por Escorpio, en donde permanecerá hasta el venidero 21 de noviembre. El sábado 26 la Luna permitirá que sólo se pueda observar la mitad de su cara visible, comenzando a menguar.

Los tres eventos astrales de la semana comparten la misma cualidad energética: el manejo de lo oculto, de lo subterráneo, de lo que no puede manifestarse claramente. Es tiempo para la introspección y para el balance, es la preparación para la poda y para el aniquilamiento de lo caduco. Surge la necesidad de la transformación profunda, en silencio y tras bastidores.

EVENTOS ASTRALES SEMANA 22 a 28 de OCTUBRE

FECHA LUNA/SIGNO LUNA/FASE EVENTO PLANETARIO UBICACIÓN
MARTES 22 Géminis Llena Mercurio R 18° Escorp
MIÉRCOLES 23 Géminis Llena Mercurio R            SOL en ESCORPIO
JUEVES 24 Cáncer Llena Mercurio R 17° Escorp
VIERNES 25 Cáncer Llena Mercurio R
SÁBADO 26 Cáncer/Leo Menguante Mercurio R 16° Escorp
DOMINGO 27 Leo Menguante Mercurio R
LUNES 28 Leo Menguante Mercurio R 15° Escorp

MERCURIO EN RETRO

Desde el 21 de octubre comienza el último período de retrogradación de Mercurio por este año. Es el planeta más cercano al Sol y el que gira más rápidamente a su alrededor. Su año es muy corto, de apenas 115 días, es decir, de menos de un tercio del año terrenal. Por tanto, por cada vuelta de nuestro planeta, Mercurio habrá dado más de tres.

Seis veces al año Mercurio se alinea con la Tierra y el Sol, tres veces lo vemos por delante del Sol y otras tres por detrás de él. En seis ocasiones cambia de posición en el cielo: durante tres períodos podemos divisarlo por el horizonte occidental, poco después del ocaso, y en otros tres lapsos es observable, poco antes del amanecer, por el oriente; así, durante seis meses al año anuncia la llegada de la noche, y  durante los otros seis es pregonero de la aurora. Es pues escolta y promotor de la presencia solar.

Cuando en su recorrido anual Mercurio se aproxima a la Tierra, para juntarse con el Sol, su movimiento se torna diferente. Desde nuestro planeta lo observamos recorriendo la rueda zodiacal en sentido inverso. En lugar de avanzar pareciera que retrocediera. Representa su período de retrogradación. Es el único astro que lo hace hasta tres veces al año, para un total de más de dos meses de movimiento en reversa. Cada una de las tres retrogradaciones tiene una duración superior a tres semanas. Es un tiempo de contrariedades, de flujos y contraflujos.

Once días después de iniciada su retrogradación se produce la conjunción exacta con el Sol, lo que marca el inicio de un nuevo ciclo mercuriano, de casi cuatro meses  y el cambio de posición en la esfera celeste. A partir de ese momento, dejará de anunciar la noche para comenzar a pregonar el día. También cuando se produce esa alineación planetaria es cuando más próximo se halla Mercurio a la Tierra. Otros once días después de su fusión con el Sol, recuperará su movimiento hacia adelante y comenzará una nueva etapa de persecución al astro rey, aumentando su velocidad en el firmamento.

En esta oportunidad, Mercurio está retrogradando por la primera mitad de Escorpio, desde el lunes 21 de octubre hasta el domingo 10 de noviembre. Recorrerá esos días en sentido inverso, desde los 18° hasta los 2° del misterioso signo del alacrán. El primer día de noviembre se entromete entre Sol y Tierra, formando una linea recta entre los tres, e iniciando el nuevo ciclo mercuriano, que se prolongará hasta el 15 de febrero del año próximo.

Las personas nacidas entre el 25 de octubre y el 12 de noviembre sentirán más intensamente las condiciones peculiares de este movimiento regresivo de Mercurio, pues sus respectivos soles reciben la visita inquisidora de este pequeño y raudo planeta, que les dificulta la exteriorización de sus emociones y les acentúa su tendencia a la introversión.

Mercurio es el astro de las noticias, el que nos comunica las novedades, el que nos transmite la información, tanto por el lugar que ocupa en el sistema solar como por ser el principal guardián de la estrella central. Lleva el nombre del dios romano que aparecía en las encrucijadas, el eterno y astuto adolescente, pícaro, embaucador, mediador entre dioses, patrono de comerciantes y vendedor de ilusiones. Maneja a las mil maravillas el pensamiento y la palabra, y sobre todo, la conexión fluida entre uno y otra. Por eso, era considerado el dios de la mente ágil y la palabra fácil, el intermediario, el comunicador, el estratega.

Las características atribuidas al antiguo dios latino, equivalente al Hermes de los griegos, están asociadas también al planeta que lleva su nombre. Así, la posición de Mercurio en el cielo, y su tránsito por el espacio sideral, nos indica la condición de los asuntos relativos al mundo de las comunicaciones, al intercambio, a las relaciones interpersonales y a la conexión entre pensamiento y lenguaje.

En el lapso retrógrado de Mercurio la comunicación se vuelve difícil, el desencuentro predomina, el desacuerdo abunda, la desorientación reina y la confusión prevalece. Los medios de transporte entran en una fase caótica, aumentan los accidentes marítimos, terrestres o aéreos, se dificultan los intercambios, se interfieren las redes tecnológicas y colapsan los circuitos electrónicos. Son más frecuentes las distorsiones y la desinformación. Ante los obstáculos para el entendimiento y la negociación, para el encuentro y el acuerdo, se nos alerta sobre la necesidad de mirar hacia nosotros mismos, para revisar y evaluar nuestra relación con el mundo externo.

Otra de las características peculiares de este tiempo, en que retrograda el pequeño astro, es la sensación de retorno de experiencias pasadas. Amistades, amores, situaciones y vivencias del ayer vuelven a hacerse presentes. Se repiten añejas experiencias. Recuerdos y nostalgias regresan del olvido. Es la oportunidad para revisar nuestra conducta, superar nuestras frustraciones y  sanar viejas heridas.

En la consideración de los tránsitos planetarios no hay nada que pueda ser advertido como negativo en sí mismo. Cada circunstancia representa siempre una oportunidad para el crecimiento y el desarrollo espiritual del ser humano. Todo lo que ocurre en el cielo tiene su correspondencia con lo que sucede aquí en la Tierra. Cuando se presentan circunstancias al estilo Mercurio en Retro, en que todo nos sale mal o nos sentimos aislados, desconectados y sin interlocutores, es cuando se torna imprescindible volver la mirada hacia nuestro ser interno. Es tiempo para la introversión, el pensamiento creativo, la evaluación y la reflexión.

El relato a continuación, “El reloj que daba la hora al revés”, pretende ilustrar cómo podría manifestarse el espíritu de Mercurio Retrógrado.

EL RELOJ QUE DABA LA HORA AL REVÉS

Cuando los primeros rayos solares iluminaban el rostro de Petronilo, éste abrió los ojos y se percató que ya se iniciaba una nueva jornada, dejó inconcluso su paseo onírico, en donde él, cual protagonista principal del film, se veía a sí mismo sonriente ante la severa mirada del juez, que estaba a punto de emitir su veredicto final, de pronto, todo quedó en suspenso.

Saltó de la cama con un ímpetu inusual, era el gran día esperado. En su mente se sucedían, sin orden ni concierto,  imágenes, a todo color, de cada uno de los episodios que le tocaría vivir en las próximas horas. Irradiaba un optimismo fuera de lo común, se sentía vital y entusiasmado, pensando en la inminente cosecha de lo que con tanto esfuerzo había sembrado en las semanas precedentes. Se enfrentaba al reto de las mil batallas que para ese día estaban concertadas, y no dudaba que saldría vencedor en cada compromiso.

En la noche regresó a casa muerto del cansancio y con la sensación de que se le había agotado la gasolina. El motor de su vehículo corporal pistoneaba, el ventilador de sus pulmones no giraba de forma regular, sus párpados caían cual persianas a medio bajar y sus ojos emitían una luz mucho más opaca que de costumbre. El lento y arrastrado movimiento de sus pies develaba signos irrefutables de una derrota jamás imaginada.

No pudo dejar de repasar cada uno de los episodios cargados de frustración que ese terrible día se habían precipitado unos tras otros, sin respiro y sin clemencia. Nada de lo que había ocurrido se parecía ni de lejos a lo que pocas horas antes se había proyectado en la pantalla de su imaginación.

Llegó tarde a la reunión con Don Romualdo, con quien finiquitaría los términos de un promisorio acuerdo contractual; por el camino extravió su móvil de última generación; tampoco pudo acudir al almuerzo con los panas, en el que tramarían un nuevo y ambicioso proyecto; su tarjeta bancaria quedó extrañamente inutilizada; y, finalmente, debió suspender la cita romántica que había fijado con la hermosa mujer de sus fantasías, con la que tenía cifradas esperanzas de pasar momentos de esparcimiento y gratificación.

Todo comenzó aquella mañana con el desperfecto de su vehículo, que lo obligó a caminar varias cuadras para tomar el Metro, que lo conduciría raudamente a su destino, pero ¡oh sorpresa! la estación del Metro estaba abarrotada de gente por la disminución de trenes causada por una huelga parcial de conductores; la opción del taxi debió ser descartada de inmediato, ya que ese preciso día  ningún taxista quería dirigirse al centro, pues ya sabían que los trabajadores informales había bloqueado los principales accesos al casco histórico de la ciudad, en protesta contra las recientes medidas de control policial, establecidas por la municipalidad.

A Petronilo no le quedó más remedio que cabalgar en una moto-taxi que velozmente avanzaría zigzagueante por el canal rápido de la autopista, esquivando toda clase de vehículos con cara, cuerpo y pinta de dragones medievales, que pululaban a esa primera hora de la mañana. Durante el agitado y angustioso desplazamiento intentó comunicarse, para transmitir al ocupado empresario el difícil trance por el que pasaba, pedir excusas por la demora y ratificar su interés en acudir lo antes posible a la reunión acordada. Sin embargo, un brusco movimiento de la nave que lo transportaba, provocó que el costoso smartphone, que con tanto celo cuidaba, se le escurriera entre los dedos y se estrellara contra el pavimento, con él  también se estrellaban los alentadores pronósticos de un fructífero encuentro, que definiría las beneficiosas condiciones económicas de su propuesta laboral.

Desprovisto de su avanzada herramienta comunicacional, sin acceso a los datos que facilitarían su relación con el resto del mundo, Petronilo se sintió en la más desértica de las islas. Triste, contrariado, abandonado a su suerte y sin dinero en efectivo. Intentó compensar tanto infortunio, acudiendo al telecajero más cercano. Introdujo en la ranura correspondiente el plástico electrónico y éste fue engullido por la máquina como si se tratase de una hambrienta y rara especie omnívora. Fueron inútiles sus ruegos ante los funcionarios bancarios, pues pocos minutos antes se había interrumpido el servicio telefónico que surtía la conexión electrónica, por lo que debió ser remitido a la Oficina Central de la entidad financiera, que quedaba en el otro extremo de la ciudad.

El resto del día mantuvo la misma condición. Petronilo no pudo encontrarse con los amigos, con quienes departiría comida, recuerdos e ideas comunes, abortando el plan de elaborar una propuesta de asociación profesional con fines de lucro. Tampoco pudo acudir a la cita amorosa del atardecer. Para colmo de males no tenía manera de atender ninguna de las llamadas que solía recibir de sus clientes. En fin, había llegado al final de la jornada con una sensación de fracaso, que resonaba estrenduosamente en su interior, sin encontrar explicación alguna.

Entró derrotado a su casa, se deshizo de la corbata asfixiante, se quitó los zapatos, encendió el televisor y se zambulló en la cama. Entonces logró enterarse que una inundación había dejado aisladas a tres importantes poblaciones de la India, que en Italia una tormenta había alterado las comunicaciones satelitales, que en Japón se había descarrilado uno de los trenes más rápidos, que Wall Street había decidido suspender la jornada por una falla en sus equipos electrónicos, que la estación Montparnasse del Metro de Paris había sido desalojada ante una amenaza de bomba y que el aeropuerto de Heathrow había suspendido todos sus vuelos, debido a una densa niebla que cubría toda la pista.

Cuando observó en el monitor las imágenes escalofriantes de un puente desplomado en la carretera de Oriente, tal como había pasado  con sus ilusiones, recordó que uno de los últimos mensajes que logró retwittear aquella mañana, desde la pantalla táctil de su móvil, poco antes de  treparse en la moto-taxi, anunciaba los posibles inconvenientes comunicacionales que podría causar la retrogradación de Mercurio. En ese instante comprendió que su vida no era suya, que ella estaba a merced de los astros, y a la voluntad inescrutable de los dioses, pensando en ello cerró los ojos y regresó al territorio de los sueños.

De pronto la vibración intermitente de su preciado smartphone lo rescató del profundo foso en el que había descendido durante la noche, comenzaba un nuevo día, y con él la esperanza de coronar exitosamente el plan de tareas que tan minuciosamente había preparado para esa jornada . Su corazón volvió a latir con la energía de siempre, su semblante resplandecía radiante como el Sol y el ímpetu de su espíritu reverdecía. De golpe entendió por qué las agujas de su reloj retrocedían, en lugar de avanzar.