EL FULGOR BÚDICO DE LA LUNA DE MAYO

BudaLunaEn la noche del domingo 3 de mayo, la Luna mostró su rostro luminoso, mientras transitaba por el signo de ESCORPIO, en exacta oposición con el SOL, que recorría TAURO. Momento de gran polarización, pues se enfrentaban nuestras dos luminarias (Sol y Luna), antagonismo entre la noche y el día, y se muestra la contradicción entre el poder de resistencia y frontal coraje de un imponente bovino, como el Toro, y el ataque sutil, escondido y venenoso de un insecto, como el alacrán. Dos modelos y dos estilos contrapuestos.

BAJO LA LUZ DE LA LUNA

La máxima luminosidad de nuestro satélite ocurre cuando llega al punto opuesto, con relación al Sol, recibe de éste su luz y la refleja sobre la Tierra, iluminándola desde que el Sol se oculte por el Oeste, y hasta que vuelva a aparecer por el Este, poniendo punto final a la noche. El hecho de que la Luna Llena se produjera esa noche en Escorpio, única vez que lo hace en este año, le otorga una condición singular, pues lleva implícita la noción de transformación profunda, oportunidad para un auténtico cambio en la manera de concebir el mundo y de vivir la vida. La luz solar masculina y primaveral, asociada al Toro; y la luz lunar femenina y otoñal, asociada al Escorpión transmiten lucidez al alma.

EL BUDA

Se dice que Siddartha Gautama, provenía de una familia aristocrática que vivía en Nepal, una de las vertientes del Himalaya, después de abandonar a su familia y la cómoda vida que llevaba, se dedicó por cerca de siete años a la búsqueda del camino que lo condujera a la Plena Felicidad, y que lo eximiera de futuras reencarnaciones en el mundo material e ilusorio. Él sentía la necesidad de cortar con esa vida de sufrimientos, contradicciones, apegos y ambiciones de poder, riqueza y placeres, que siempre conducían a mayores frustraciones y dolores. Fue así que una noche de Luna Llena, en el mes de mayo, en plena primavera, cuando el Sol desde Tauro se oponía a la Luna en Escorpio, símbolo de muerte y resurrección, nace Siddartha a una nueva vida, al conseguir la Iluminación y el sendero verdadero que lo llevaría a superar las carencias y debilidades de su estereotipada condición humana.

Así, como el judaismo y el cristianismo, celebran la Pascua, como paso de la Muerte a la Vida, con la primera Luna Llena postequinoccio primaveral, el Budismo conmemora la conversión de Siddartha Gautama en Buda (el iluminado) con la segunda Luna Llena que sigue al mismo equinoccio de Primavera, en la época en que el Sol se opone a la Luna, en el eje Tauro/Escorpio, con el Festival del Wesak (o de la Primavera), para entrar en sintonía con la noble iluminación búdica. Aquí convergen los eventos siderales con los sucesos terrenales, unidos a través del puente que crea el simbolismo (sincronicidad).

ilu budaAquella noche, en que Siddartha, después de buscar durante tanto tiempo, por distintas vías y de las más diversas maneras, el camino a la Verdad, que le permitiera romper los moldes de una vida ordinaria y convertirse a una realidad más plena, fue alumbrado por la luz del plenilunio, alcanzando la transformación en Buda. Así comenzó su recorrido por el auténtico sendero de la liberación, despojándose del espejismo de lo material, del falso placer carnal y de la limitada  percepción sensorial, que lo habían conducido a la infelicidad. Recibió la iluminación de la Luna Llena escorpiana, tal como había ocurrido también en el día de su nacimiento, y 46 años más tarde, en la noche de su muerte.

La tradición indica que Siddartha le dio un vuelco a su vida al cumplir los 29 años, dejando todo lo que tenía, familia y riquezas, para dedicar los siguientes 7 años a la búsqueda de la iluminación, mediante la meditación, y desde que la logró, en aquella noche plenilunar de mayo, se dedicó durante los siguientes 46 años a transmitir la sabiduría alcanzada.

Como resultado de aquella trascendente experiencia mística Buda comprendió, y luego transmitió, las 4 nobles verdades: lo que es el sufrimiento; su causa u origen; su eliminación;y el camino de los 8 senderos, para su superación; a través del entendimiento, el pensamiento, la comunicación, la acción, la estilo de vida , el esfuerzo, la atención y la concentración meditativa correctos. Propone ese noble camino para superar el apego, la cobardía, la pereza, la duda, el afán de gloria y el orgullo, que conducen a la infelicidad y al sufrimiento, y, por ende, a la rueda perenne de la reencarnación.

PLENILUNIO TRIANGULAR

IMG_0232Esta Luna Llena del Buda 2015 contiene un poder característico. Se formó en el cielo una figura especial conocida como cuadratura en T. Tal configuración planetaria consiste en la creación de una forma geométrica especial: un triángulo rectángulo, formado por tres puntas; en los extremos se hallaban las dos luminarias: la Luna en el zenit (lo más alto del cielo) y el Sol en el Nadir (el fondo del cielo), y equidistantes a ellas, en el horizonte occidental, se ubicaba el más grande de los planetas, Júpiter, en el ápice del triángulo, absorbiendo toda la energía luminosa y proyectándola sobre nuestro planeta.

La Luna se ubicaba a 13° 23′ de Escorpio, el Sol a 13° 23′ de Tauro, y Júpiter a 90° de cada uno de ellos, a 13° 35′ de Leo. Se trata, por tanto, de una configuración triangular en los signos fijos, que representan a tres poderosos animales: el escorpión, el toro y el león, bajo esta última imagen se halla el poder expansivo de Júpiter, propiciando liberación y descontrol, de las tensiones generadas y acumuladas por la oposición Sol/Luna.

Esta Luna Llena en los 13° de Escorpio, afecta mayormente a los nativos del 5-7 de noviembre, quienes tienen su sol natal en ese punto; pero, también a los nacidos entre el 3 y 5 de mayo, y más aún a los nativos del 5-7 de agosto, por cuanto el poder jupiteriano, que absorbe y propaga esa poderosa corriente energética, está sobre su punto solar natal.

Es de destacar que en pleno proceso de formación de esta figura triangular, apenas una hora antes del Plenilunio, se produjo en Isla Sur, Nueva Zelanda, un sismo de intensidad 5.6 (escala Richter), que corresponde a la simbología relacionada con el evento astral.

Los movimientos telúricos responden precisamente a la fase liberadora de energía acumulada en las capas tectónicas. La coincidencia temporal del plenilunio jupiteriano con el movimiento geológico tiene entonces una explicación lógica, de acuerdo a los parámetros simbólicos. Se produce simultáneamente una manifestación en el Cielo y en la Tierra de una misma fuerza: liberación de energía contenida.

La conciencia alcanzada por Sidharta Gautama, bajo el resplandor de aquel Plenilunio primaveral responde también a un ordenamiento intrínseco de la Energía Universal, lo que pasa en lo más profundo de nuestras almas debe estar en armonía con lo que sucede en el espacio sideral y con lo que ocurre tanto en la superficie, como en el subsuelo terrenal.

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