QUIRÓN HERIDO EN PARIS

El pasado once de noviembre se produjo el Novilunio de Escorpio. En esa ocasión, la Luna y el Sol, con el acompañamiento de Mercurio, se juntaban para dar inicio a un nuevo ciclo Solilunar de 29.5 días, que concluirá al despertar del próximo 11 de dciembre.

La condición escorpiana de este nuevo ciclo mensual, anuncia un carácter transmutador, asociado con la muerte, transformadora y purificadora, que representa el símbolo del alacrán, pequeño animal que posee un aguijón envenenado al final de su cola, con el que mata al enemigo, pero que también le sirve para inmolarse, cuando se siente asediado y sin salida.

El signo de Escorpio está regido por dos planetas: Marte, que representa la agresividad, la violencia instintiva, la audacia y el principio activo; y Plutón, descubierto en 1930, cuando transitaba por los 18° de Cáncer, que representa la pasión, el sexo, el poder oculto, la muerte y la aniquilación.

Para comprender los procesos que se desarrollan en la lunación comenzada el pasado 11/11 resulta de mucha utilidad analizar el horóscopo de ese instante, que permite visualizar la dinámica de las fuerzas cósmicas, y su manifestación simbólica, a través de la configuración de los astros en el cielo.

escorpio                                      HORÓSCOPO NOVILUNAR DEL 11/11

Al observar el mapa del cielo para el momento en que Sol y Luna se unieron en los 19° de Escorpio, nos encontramos con los siguientes aspectos planetarios: conjunción con Mercurio; formación de ángulo de 120° (trígono) con el planetoide Quirón (17° de Piscis); sendos sextiles (60°) con Júpiter (18° Virgo) de un lado y con Plutón (14° Capricornio) del otro; y un quincuncio (150°) con Urano, a 17° de Aries. Tal cantidad de aspectos y el significado de la configuración establecida, apunta hacia eventos que ocasionan heridas dolorosas, de manera inesperada, asociados con muerte y transmutación.

Los planetas co-regentes de Escorpio (Marte y Plutón) se hallaban en posiciones destacadas: Marte saliendo del signo de Virgo, en conjunción con el Nodo Lunar y Plutón en ángulo destacado con otros seis planetas: trígono con Júpiter, cuadratura con Urano,  y un doble sextil: con la triple conjunción Sol-Luna-Mercurio, de un lado, y con Quirón del otro.

Las configuraciones planetarias del Novilunio y los aspectos de los planetas regentes de Escorpio, otorgan al momento inicial del mes lunar en curso, un carácter trágico, estremecedor y de consecuencias trascendentales.

                 EL MOMENTO DE LOS ATENTADOS PARISINOS

La posición de los astros en el cielo de Paris, entre las 21:25 y 21:45, del pasado viernes 13, cuando ocurren los sucesivos ataques terroristas, también arrojan luces sobre el significado de tales acontecimientos.

volcanPor el horizonte oriental ascendía por el cielo de Paris el último grado del signo de Cáncer. En ese exacto punto zodiacal aparecía un pequeño y alejado cuerpo planetario transneptuniano, conocido como Vulcano, que representa una energía indómita que explota con gran violencia y sin contención, cual erupción volcánica.

La Luna, por su cercanía a la Tierra y por su velocidad, cumple la función “detonante” o “disparadora” de los acontecimientos mundanos, pues es la que activa las fuerzas del cosmos en relación con nuestro planeta. En aquellos trágicos momentos la Luna no era visible, pues se hallaba bastante cerca del Sol, por debajo del horizonte, transitando por la mitad del segundo decanato de Sagitario. En ese trance formó un triángulo rectángulo de hipertensión con dos planetas que se oponían entre sí: Júpiter, su regente (de Sagitario) y Quirón.

La Luna activó y tensó aún más el ángulo de oposición (180°) formado entre Júpiter a 18° de Virgo y Quirón a 17° de Piscis.  Este último astro recibía, además, otros cuatro aspectos relevantes, con otros cuatro factores: Urano, Plutón, Mercurio, y la Luna Negra (Lilith), además de los ya comentados, con Júpiter y la Luna.

El mapa cósmico del cielo parisino de aquella nefasta noche, apunta a un protagonismo singular de Quirón, pequeño astro con comportamiento planetario, que desarrolla una órbita irregular entre Saturno y Urano, habiendo sido descubierto el 1 de noviembre de 1977 (bajo la influencia de Escorpio), cuando transitaba por los 3° del signo de Tauro.

Quirón tarda 50 años en dar la vuelta alrededor del Sol, no había vuelto a pasar por donde ahora se encuentra desde finales del año 1965, período planetario muy convulso, en pleno auge de la Guerra de Viet-Nam, cuando, además, formaba un ángulo de extrema tensión con la conjunción, en el punto puesto, de los planetas Urano y Plutón. En ese entonces, la humanidad ni siquiera conocía la existencia de este extraño planetoide.

signo quiron

                                 EL ECLIPSE QUIRONIANO DEL 13 DE SEPTIEMBRE

Los estremecedores acontecimientos de Paris ocurrieron a 60 días del último eclipse solar. Ese fenómeno astronómico se produjo cuando Sol y Luna transitaban por los 20° de Virgo, zona por donde ahora anda Júpiter, en su oposición con Quirón.

El mencionado Eclipse Solar, consistió en un alineamiento perfecto entre el Sol con la Luna y la Tierra, al que también se integró Quirón, en el otro extremo de la línea, hallándose más cerca de la Tierra, a 19° de Piscis. Por tal razón, en la opotunidad en que expuse las condiciones astrológicas del pasado mes de septiembre, mencioné la cualidad “quironiana” que tenía ese eclipse, llegando a afirmar lo siguiente:

El carácter quironiano de este fenómeno astral, consiste en la ocurrencia de situaciones que pudieran resultar dolorosas, y generadoras de sufrimiento colectivo, pero que al mismo tiempo contienen la fuerza sanadora suficiente, para superar las causas del trauma. Nos anuncia, pues, momentos de gran significación a nivel colectivo” (ver La Movida Septembrina, Eclipse Quironiano, post del 17 sept, infra).

                                         EL MITO DE QUIRÓN

Quirón es uno de los personajes mitológicos de la antigua Grecia. Considerado hijo no querido de Saturno, resultado de su unión una ninfa; nació como centauro, mitad caballo, mitad hombre. Era el más anciano y sabio de los centauros. Se dedicó a la enseñanza y a la curación, llegando a ser maestro de Esculapio, a quien le transmitió el arte de la medicina, también era conocedor de otras artes y destrezas como la música, la danza, el boxeo, la lectura de presagios y la preparación de medicinas naturales.

quironQuirón ecibió, por error, una herida en uno de sus muslos, a causa de un flecha envenenada, lanzada por su amigo Heracles, que luchaba contra otros centauros salvajes. El sufrimiento que le causó tal herida no tenía fin, pues estaba condenado a padecer por siempre, dada su condición semi-divina e inmortal y que no existía antídoto contra ese veneno, excepto la muerte. Fue así como Zeus terminó concediéndole su deseo de morir, para terminar con su dolor y bajar -como mortal- al inframundo.

El astro Quirón simboliza la noción de “herida sanadora“, pues sólo mediante el dolor, la conciencia de él y sus causas, es que pueden ser curadas las heridas físicas y espirituales. La posición de este planetoide en el horóscopo de nacimiento, o de sus tránsitos por determinadas zonas álgidas de él, nos indica cuáles son esos momentos en que se pueden presentar experiencias dolorosas, como oportunidades de sanación de viejas heridas, por lo general emocionales, que requieren de una “muerte” o profunda transformación espiritual para su definitiva superación.

                                                  CUÁL HERIDA

El análisis efectuado de las condiciones cósmicas de los recientes acontecimientos ocurridos en la noche del viernes 13 de noviembre en Paris, y del eclipse y lunación previa, permiten considerar el carácter eminentemente quironiano de estos hechos, y por consiguiente, el poder sanador que contienen.

Tal carácter se presenta rodeado de otras condiciones relacionadas con los aspectos planetarios dados: lo sorpresivo del evento (Urano), la fuerza explosiva y primitiva con que se manifestó (Vulcano), la onda expansiva y sin control (Júpiter), su cualidad mortífera (Plutón), su difusión mediática (Mercurio) y su fuerte connotación emocional (Luna).

heridaEs muy pronto para determinar cuál es la verdadera herida, el verdadero dolor y el auténtico proceso de curación que puede generar esta trágica noche parisina. En un primer momento apunta hacia las sociedades parisina, europea y occidental, que se han sentido desguarecidas y vulnerables ante las “fuerzas del mal“. Pero, de inmediato surgen otras heridas en el pueblo musulmán y en los inmigrantes que habitan Paris y las grandes urbes occidentales, sometidos a mayor persecución, sospecha, discriminación o ultrajes.

Los órganos de seguridad del Estado francés han reaccionado, bajo el “estado de excepción o emergencia” aplicando medidas extremas de control y represión contra la sociedad, y mayormente contra cualquier individuo o grupo de apariencia sospechosa. También la sociedad en su conjunto recibe del Estado, y de los grandes medios de comunicación, una dosis superior de estimulantes del pánico colectivo.

En el ámbito internacional, las fuerzas militares francesas han lanzado ataques indiscriminados sobre determinadas zonas de Siria, acabando con la vida, seguridad, bienes y estabilidad emocional de seres inocentes, que han terminado recibiendo, por partida doble, tratamiento criminal.

No hay duda que los grupos terroristas del autodenominado Estado Islámico son una consecuencia directa de la intromisión y malévola acción que Occidente ha ejercido desde el 11-S contra amplios sectores de la población del Medio Oriente y norte de Africa (Irak, Afganistán, Siria, Líbano, Libia, etc.).

La severa herida que puede llegar a sufrir, como ya ha ocurrido en USA, la sociedad europea en general, que bajo el pretexto de la lucha antiterrorista, se le limite la libertad individual, se coaccione, controle y manipule a la población en general, a través del miedo, constriñendo los niveles de desarrollo personal y enriquecimiento cultural.

                    LIBERTÉ, ÉGALITÉ ET FRATERNITÉ EN LA PICOTA

rev francesaLa primera República Francesa nació al calor de la Revolución, el 14 de julio de 1789, con la caída del Antiguo Régimen monárquico. Se inició aquel proceso revolucionario bajo un  nuevo ciclo mercuriano (conjunción SolMercurio Retrógrado) en Cáncer.  y una triple conjunción Sol, Venus, Urano, en los primeros grados de Leo.

Los principios básicos de aquella revuelta popular en las calles de Paris que desató el miedo, la inestabilidad y la inseguridad social, jurídica y política (como heridas) eran los de la LibertadIgualdad y Fraternidad (sanación). La libertad individual, la igualdad de los ciudadanos ante la Ley y la solidaridad entre los miembros de una colectividad.

Paradójicamente, esos tres principios, contenidos en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano,  con los que se inauguró la denominada Edad Contemporánea hoy se encuentran en peligro de extinción.

La Flecha envenenada clavada en el muslo de París,  es producto de la ruda pelea entre el Hércules occidental en su lucha con lo que ha considerado las “bestias salvajes” de la antiquísima cultura del Oriente Medio. Ahora los residentes de Paris están pagando, con sufrimiento y temor, el costo de la intromisión francesa allende sus fronteras.

El mayor peligro y la mayor herida infringida por los atentados terroristas del 13-N está por manifestarse. En nombre de la lucha antiterrorista el ciudadano francés y los habitantes de esa nación europea percibirán la disminución de su libertad, la actitud discriminatoria contra parte de su población y la desconfianza de unos para con los otros, especialmente hacia aquellos provenientes de otras regiones, que por sus usos culturales y religiosos pudieran ser considerados potenciales enemigos que conviven en el vecindario.

La herida debe ser sanado, con el paso del tiempo y con más conciencia humanitaria. Cual Quirón, en su lecho de sufrimiento, la sociedad occidental y sus gobiernos deben transformar su comportamiento hacia el resto del mundo y aprender de estas experiencias tan dolorosas y agresivas, que tanto se asemeja al escorpión que se inmola, al clavarse a sí mismo la pozoña venenosa.

 

 

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NOVILUNIO Y ESCORPIANIDAD

escorpius

                                                                  VIAJE AL SUR

El pasado 22 de septiembre el Sol cruzó la frontera entre el hemisferio norte y el sur. A partir de ese momento comenzó su viaje al sur, en dos fases: de ida, con una duración de 90 días; y de vuelta, los siguientes 90 días.  Llegará al punto más austral de su recorrido (23.5 ° de latitud sur, en el Trópico de Capricornio) el próximo 20 de diciembre, cuando descienda sobre el planeta el “Espíritu de la Navidad“, con el solsticio de invierno.

Mientras la zona meridional de la Tierra recibe más luz y calor, en la septentrional se hace sentir su progresiva carencia, es el período en que en ese territorio se manifiesta la estación climática del Otoño. El viaje solar al sur se realiza en tres etapas, que coinciden con su paso por tres constelaciones estelares: la de la Balanza, la del Alacrán y la del Centauro; cada una de ellas requiere de 30 vueltas de nuestro planeta sobre su propio eje, al mismo tiempo que el sol avanza 8° rumbo al sur.

Cuando han transcurrido 50 días del paso solar por el ecuador terrestre, se consiguen nuestras dos luminarias en el mismo punto zodiacal, y también en la misma área del hemisferio sur. El miércoles 11 del mes 11, se habrá producido el Novilunio central del Otoño, en esta ocasión la conjunción Sol/Luna estará acompañada por el planeta Mercurio, que le pisa los talones al Sol, hasta alcanzarlo seis días más tarde.

La segunda Luna Nueva otoñal es la que proporciona toda la fuerza, poder e intensidad a esa estación climática, identificada con el octavo signo zodiacal: Escorpio. Es el momento de máxima manifestación de la escorpianidad, identificada con la transmutación, la muerte, la pasión y el manejo del poder oculto.

sol escorpio                                                                  EL ALACRÁN

Cuenta la leyenda que en el origen de los tiempos, Orión era un cazador muy hábil que se jactaba de sus proezas, venciendo y matando a cualquier animal, por lo que la diosa Gea le mandó un pequeño alacrán para que, al clavarle su ponzoña venenosa, le causara la muerte. Esculapio, representado en la figura de la serpiente Ofiuco, entrenado en el arte de la sanación por Quirón, logró aplastar al animal y reavivar a Orión. Por eso, los tres personajes quedaron inmortalizados en el cielo, en forma de constelaciones.

La constelación de Ofiuco sigue a la cola del Escorpión, y Orión se halla en el punto opuesto. De esa forma, Orión desparece por el Oeste, cuando surge por el Este Escorpio, pero resucita cada vez que Ofiuco hace desaparecer la cola del Escorpión por el Oeste. Es en esta época del año, cuando el Sol viaja por la zona media del Sur, transitando por la constelación de Escorpio.

Así es cómo este animalito de la especie de los arácnidos, domina el escenario durante el período en que la vida entra en receso. Es el tiempo en que en el hemisferio norte disminuyen las radiaciones solares, y a consecuencia de ello, baja la temperatura y la luminosidad, manifestándose en el entorno natural con la caída de las hojas y la ausencia del verdor clorofílico.

El alacrán es un animal que ha sobrevivido desde hace millones de años, acostumbrado a climas inhóspitos, como desiertos y selvas, es capaz de mantenerse mucho tiempo sin alimentarse, despliega su actividad sin la luz solar y se esconde bajo las piedras o en guaridas subterráneas.

Su capacidad de ataque y de defensa se apoya en un par de pinzas con las que domina a su adversario y en una cola que termina en un aguijón provisto de sustancia venenosa con la que aniquila a sus potenciales enemigos, incluyendo a los que poseen un cuerpo físico superior en tamaño. En caso de grave peligro y, cuando no consigue forma de liberarse de él, puede causar su propia muerte clavándose a sí mismo la ponzoña mortal.

Las características de este animalito concuerdan con las del signo zodiacal que lleva su nombre: su voluntad, resistencia, actitud reservada y acciones e intenciones ocultas se atribuyen al carácter escorpiano. Igualmente, la pasión, la sexualidad, la intensidad con la que se vive, la capacidad de recuperación, la identificación con el mundo ultraterrenal, y con el más allá, le proporcionan una condición de profundidad y fortaleza.

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                                                    LA NOCIÓN DE MUERTE

Los cambios energéticos durante la estación del Otoño, las leyendas y mitos antiguos en torno al alacrán, la aparición y desaparición de las constelaciones en la bóveda celeste, y las características específicas del animal que da nombre a esta zona zodiacal por donde transita el Sol de esta época, aluden a la idea de Muerte.

La muerte no es vista como un final, sino como una transmutación. Es el tránsito de una forma de vida a otra. Es el fin de una etapa y el inicio de otra. Tradicionalmente, el signo de Escorpio quedó bajo la regencia de Marte; así, este astro, al igual que Venus, gobernaba a uno de los signos de la Primavera y a otro del Otoño. En esta época del año, a la inversa de lo que ocurre en la Primavera, la energía fuerte, instintiva, sexual y dominante de Marte se desarrolla a la sombra, es más sutil y clandestina.

Al ser descubierto el planeta Plutón, en el año 1930, éste pasó a sustituir a Marte como regente natural de Escorpio. Plutón es el astro de la muerte, considerado en la mitología romana como el dios de los Infiernos, donde yacen las almas después de la vida terrenal; es el que representa el Poder oculto y las riquezas del subsuelo. Amo y señor del Inframundo.

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                                                           LA SEXUALIDAD

La muerte y la sexualidad han estado siempre vinculados. Desde el relato bíblico del pecado de Adán y Eva, la asociación entre ambas experiencias es innegable. En la de la sexualidad, que puede conducir a la procreación, se vive un trance de “pequeña muerte” a la individualidad para pasar a formar otra entidad, en la fusión de dos cuerpos, en donde -además- se produce una entrega no sólo corporal, sino también en el plano emocional y espiritual. De tal experiencia surge un nuevo estado de ánimo, un cambio o regeneración vital.

También en el sexo conducente a la procreación se produce la muerte del espermatozoide, que es el que engendra en el óvulo el nuevo ser físico; es decir, una transmutación de la vida, que pasa por procesos de muerte. Al igual que ocurre en los procesos de maduración, cada nueva fase o etapa de la vida requiere la culminación o muerte de la anterior.

Escorpio es el octavo signo zodiacal, compartiendo elementos análogos con la octava casa del horóscopo. La casa ocho es la que representa, al mismo tiempo, la muerte física del individuo y su sexualidad. Por eso, en la escorpianidad el valor de la sexualidad y la identificación con la idea de Muerte y regeneración tienen tanto peso. Pues, es a través de la vivencia y preponderancia de la sexualidad que el espíritu de Escorpio se conecta con la vida y con la posibilidad de transformación personal.

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                                                    NOVILUNIO ESCORPIANO

Con la Luna Nueva de ESCORPIO, del miércoles 11 de noviembre, se inicia un nuevo ciclo, en pleno otoño; ciclo que tiene la peculiaridad de identificarse con la cualidad mediadora, mental y comunicacional del pequeño Mercurio. Precisamente, el mensajero de los dioses era el encargado de llevar las almas de los difuntos hasta el reino de los muertos y entregarlos formalmente al poderoso Plutón.

Con los nombres de estos dos dioses se han designado los dos planetas más pequeños del sistema solar: Mercurio y Plutón; el primero, el más cercano, de órbita más reducida y el más veloz con relación al Sol: siendo el segundo, el más alejado, con la órbita más prolongada y el que posee el movimiento más lento alrededor de nuestra Estrella Central.

El novilunio de noviembre señala el comienzo de un período donde la energía trifásica de Sol, Luna y Mercurio facilitan la comunicación de procesos de muerte y transformación a distintos niveles. Es el tiempo de cambio de piel, de decadencia vital, de revisión interna y de preparación para nuevas manifestaciones de la vida natural, social y personal. Es ahora cuando la escorpianidad puede expresarse mejor.