LA HORA EN QUE RUGE EL LEÓN

Desde la mañana del pasado sábado 22, el Sol comenzó a transitar por la zona del cielo identificada con la imagen del Rey de la Selva. Es el tiempo en que mejor se expresa la condición solar en el hemisferio norte, el lapso central del período estival, cuando se siente más el calor y se extiende por más tiempo la luz diurna, en esa mitad del planeta.

Pocas horas más tarde del ingreso solar al nuevo signo se produjo la conjunción exacta con la Luna, fenómeno conocido también como Novilunio. La sincronización de nuestras dos luminarias en el primer grado de Leo le otorga más intensidad a la confluencia astral de la que también forma parte el impulsivo planeta Marte.

Este año el tránsito del Sol por Leo comienza y culmina con sendos novilunios. No se presentaba una doble lunación en ese signo zodiacal desde los ocurridos hace 19 años (julio-agosto 1998), el segundo de los cuales con eclipse incluido, en alineación con la estrella Regulus, tal como sucederá dentro de un mes.

En la noche del venidero miércoles 26, Sol y Marte coincidirán en el mismo punto zodiacal (4° Leo). El carácter combativo de Marte se junta con la fuerza impetuosa del Sol, ambos imbuidos del espíritu dominante de la fiera felina. Aunque ambos astros se encuentran regularmente cada dos años, no compartían el mismo espacio en Leo, desde que lo hicieran el 10 de agosto de 2002.

En las antiguas civilizaciones de Mesopotamia y Egipto se relacionaba el paso del Sol por la constelación de Leo con el crecimiento del río Nilo. Se le atribuía una fuerza superior a la habitual y por eso se le otorgó la regencia de este signo zodiacal. Leo es considerado el Rey de los signos y el Signo de los reyes.

Cada una de las cuatro constelaciones por donde pasa el Sol en el período central de las estaciones climáticas posee una estrella de primera magnitud: Aldebarán (Tauro), Regulus (Leo), Antares (Escorpio) y Fomalhaut (Acuario). Ellas forman los dos brazos de una gran cruz que domina el círculo celeste. Cada una provee un carácter específico que guía al grupo de estrellas que configuran cada constelación.

La estrella dominante de Leo es Regulus, pequeño rey, también conocida como Corazón del León. Ella representa el centro desde donde se irradia todo el poder y brillo propios de esta zona del cielo. El Sol terminará la pasantía por su propio signo dentro de un mes, alineado con ella y habiendo mostrado el poderío de su realeza.

Los nacidos en esta época del año suelen comportarse como seres de una gran personalidad: nobles, leales, intensos, creativos, orgullosos, impositivos, con mucha fuerza, coraje, convicción y liderazgo. No es de extrañar entonces que muchos de los personajes que se han destacado en el ámbito del arte, la cultura, el deporte, la milicia o la política nacieran bajo el influjo de un animal tan vistoso como el león. Tal es el caso, por ejemplo, de Alejandro Magno, Napoleón Bonaparte, Simón Bolívar, Benito Mussolini, Fidel Castro, Bill Clinton, Hugo Chávez o Barack Obama.

Esta semana ha comenzado el mes del león con una briosa fuerza. Fluye la energía de la acción y del combate. La Luna Nueva, la conjunción de Sol-Marte y el cambio de Mercurio a Virgo para una larga estadía, preparando su próxima retrogradación, son algunas de las señales que nos hacen pensar que el bravío león mostrará su carácter combativo y su afán de dominación. Una infusión de serenidad, cordura y paciencia puede ayudar a aplacar las actitudes agresivas y violentas que se expresan en el ambiente estelar y terrenal.

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EL IMPACTO MORTAL DE PLUTÓN

El más alejado y pequeño de los planetas que conforman el sistema solar asume esta semana el protagonismo astral. Se trata de Plutón, descubierto hace menos de un siglo (1930). Por la excentricidad y dimensiones de su órbita es el que más tiempo tarda en dar la vuelta al circuito zodiacal (casi un cuarto de milenio).

El pasado fin de semana Plutón compartió el mismo punto sideral con la Luna Llena, y el primer día de ésta se halla en el lado opuesto al Sol. Ambos ángulos que forma con nuestras dos luminarias provoca el incremento de la fuerza demoledora que representa ese minúsculo planeta, sobre todo cuando se encuentra en el signo de Capricornio, asociado con el poder estructurado.

Plutón se instaló en Capricornio a finales de noviembre de 2008 y se quedará en esa zona del cielo durante siete años más, permaneciendo en ese signo algo más de tres lustros (2008-2024), tiempo suficiente para disolver las estructuras de dominación y control de la sociedad con que se encontró a comienzos del milenio.

Desde su descubrimiento el 18 de febrero de 1930 hasta hoy, Plutón sólo ha recorrido la mitad de su ruta zodiacal. Por tanto, la humanidad nunca había vivido conscientemente el paso de este astro por el área que ahora comparte con las estrellas que integran la constelación de la Cabra Montesa. En estos días el planeta enano transita por vez primera por el punto opuesto al que tenía el día en que fue develada su existencia.

El signo de Capricornio, con el que se da inicio a la estación climática del invierno en el norte, en donde se halla Plutón, está asociado al esfuerzo por subsistir y a la necesidad de crear condiciones de estabilidad y seguridad para la vida en común. Se le relaciona con el poder político y con la obsesión de control. Su regente es Saturno, astro que representa el ejercicio severo del mando.

Debido a su pequeño volumen y a la enorme distancia que lo separa de la TierraPlutón no es visible a simple vista y su influjo electromagnético es insignificante. Pero, cada vez que este poco conocido planeta ha ocupado una posición relevante con respecto a nosotros, tanto a nivel individual como colectivo, ha coincidido con sucesos desencadenantes de profundas transformaciones personales o sociales.

En el ámbito mitológico, el diminuto astro comparte su nombre con la deidad a la que le correspondía el dominio de los infiernos, el inframundo o territorio de los muertos. Los griegos lo llamaban Hades, el mismo término con el que designaban a esa lúgubre zona a donde iban a parar las almas después de su tránsito terrenal.

Por razón del principio de sincronicidad, los eventos físicos y externos pueden compartir un símbolo común con los procesos psíquicos e internos, en un tiempo dado. Esa sería la explicación de por qué se produce la coincidencia de determinadas posiciones planetarias en el cielo con determinados sucesos en el plano terrenal.

Esta semana está impregnada por la fuerza simbólica que representa la oposición entre el Sol y Plutón, que se produce -como dato curioso- en el eje Cáncer-Capricornio, cuando Plutón se ubica por vez primera a 180° de la posición que tenía para el momento de su descubrimiento, hace 87 años.

Saturno, el gobernante de Capricornio, comenzaba a transitar  por su propio signo cuando Plutón fue descubierto y volverá a hacerlo desde el próximo mes de diciembre. Todas estas condiciones planetarias del presente constituyen claras indicaciones de que en los días que corren aumentan las probabilidades de manifestarse situaciones cargadas de mucha fuerza plutoniana.

El lejano astro identificado con los procesos de muerte, de cambios radicales, de poder oculto y de regeneración, ahora opuesto al Sol y a su posición de origen, transmite invisibles ondas vibratorias de energía psíquica destinadas a producir la aniquilación de todo aquello que ha perdido vigencia y sentido. El invisible poder de Plutón lo transforma en una nueva corriente de vida, bajo novedosos e inéditos parámetros.

PLENILUNIO DE MUERTE VIOLENTA

Esta semana nuestro satélite recorre la zona zodiacal que corresponde al período otoñal: Libra-Escorpio-Sagitario; pero, en vez de representar la paulatina disminución de la fuerza de la vida, estará en su fase de mayor crecimiento, hasta que en la noche del sábado 8 muestre todas sus virtudes transitando por el signo invernal de Capricornio; en esta ocasión acompañada del planeta enano Plutón.

PLENILUNIO INVERNAL E INFERNAL

Aunque PLUTÓN sea el más pequeño y alejado de los que integran el sistema solar, paradójicamente es el astro que ejerce un mayor poder destructivo, ya que su movimiento sideral es mínimo y representa, además, a las fuerzas internas, ocultas y desconocidas, que se mueven en el inframundo.

Este Plenilunio será al mismo tiempo Invernal e infernal, dos términos que guardan profunda afinidad. El INVIERNO es el tiempo en que la ausencia de luz y calor solar parece acabar con la vida y el INFIERNO es el lugar al que van a parar las almas cuando los cuerpos que han habitado quedan sin vida. Capricornio es el signo en que comienza el Invierno y Plutón representa al dios que domina los Infiernos.

LUNA IN CRESCENDO

Desde la noche del pasado viernes 30, nuestro mayor lucero nocturno inició la segunda fase de su ciclo mensual en forma de Medialuna, por lo que cada noche de esta semana irá incrementando su tiempo de permanencia en el firmamento y el volumen de su cuerpo, hasta que en la medianoche del sábado 8 (apenas transcurridos los primeros 8 minutos del siguiente día) complete la perfecta redondez de su radiante e inspiradora figura.

Nuestra Luna comenzó su fase creciente mientras recorría el sector de Libra, muy cercana a otros dos astros muy brillantes: el planeta Júpiter, el más grande de nuestro sistema solar, y la titilante estrella Spica, de primera magnitud. Completará su crecimiento cuando se ubique junto a Plutón, el más pequeño y lejano de los planetas, y próxima a otra de las grandes estrellas: Vega.

LOS SIGNOS OTOÑALES

En su crecimiento, nuestro luminoso satélite irá recorriendo el tercer cuarto de la esfera zodiacal, constituido por los signos de Libra, Escorpio y Sagitario; para concluirlo en Capricornio. En ese pedazo del cielo se conecta con la energía de tres planetas de relevante significación en la dinámica social: Júpiter, Saturno y Plutón.

 

La Luna se hizo creciente en Libra, junto a Júpiter, el liberador y creador de un nuevo orden; cuando haya aumentado su volumen, en la noche del jueves 6, se unirá con Saturno, el viejo castrador y dominador, en Sagitario; para concluir, en el clímax de su abombamiento, en Capricornio, abrazado con Plutón, el gobernante del inframundo, soberano de los muertos, dios de los infiernos.

EL PUNTO DE EXPANSIÓN

El proceso de ocho días por el que nuestra diosa Selene se transforma de Medialuna en Luna Llena, está cargado de profunda significación. Desde junio de 2010 no se producía un Plenilunio plutoniano, habiendo comenzado el creciente de aquel entonces bajo el mandato saturnino, otorgándole a la inflación lunar de ese momento un carácter más restrictivo.

En esta ocasión, la Luna Llena en formación ha comenzado su cuarto creciente estimulada por la desmesura, la abundancia y la exageración que le transmite Júpiter. Se incrementa, junto a su tamaño, el nivel de las emociones, la fuerza de su irracionalidad y la potencia de su desequilibrio.

EN TIEMPOS DE LUNA LLENA

Esta Luna ocupa el caprichoso territorio de la Cabra Montesa, ajena a su hábitat marino, propio del signo del Cangrejo, con el que se identifica. Su carácter es estremecedor, pues aviva las pasiones. Hace 206 años, la noche del 5 de julio de 1811, en que Venezuela se declaró independiente, otra Luna Llena capricorniana como ésta surcaba los cielos, y un año antes, el Plenilunio del 19 de abril de 1810 había impulsado los procesos emancipadores en el cabildo caraqueño.

BAJO EL PODER DE PLUTÓN

La especificidad de esta Luna Llena se la otorga el planeta Plutón. Este pequeño astro representa todo lo que muere. Es ruptura, transformación desde la raíz, profundidad, destrucción e implosión. El personaje mitológico homónimo ejercía su poder de forma invisible, subterránea y oculta; pero, con un sentido reparador. Plutón arrasa con lo viejo, lo anquilosado, lo que ya no tiene vigencia, para otorgarle una nueva función, basada en la eliminación de lo superfluo, de lo inútil, de lo accesorio. Plutón trae consigo el duelo de la pérdida, que lleva a la maduración, a la semilla de un nuevo ser. Es el grano de trigo que muere para dar nuevo fruto. Es la transmutación.

Durante todo el proceso de crecimiento lunar, Plutón no está solo, esperando por el arribo del Plenilunio. Desde el 2 hasta el 9 julio el planeta Marte está ubicado frente a él, desde Cáncer, generando condiciones de extrema inestabilidad telúrico-atmosférica y de mucha conflictividad social. Por tanto, la Luna Llena será epicentro de una gran batalla que afectará grandemente a nuestro planeta.

HIPERALINEAMIENTO

Ha comenzado una semana crucial que culminará con un extraordinario alineamiento pluriplanetario: Plutón-Luna-Tierra-Marte-Sol. En esa interacción cósmica, el rol de la Luna Llena plutoniana, será determinante para exaltar manifestaciones de descontrol que tienden a mostrar un desmoronamiento de estructuras mentales, emocionales, jurídicas, económicas, sociales, políticas o físicas en los más variados ambientes del planeta. Los símbolos presentes indican que la humanidad pasa por un momento de ajustes y reacomodos que deben ser enfocados hacia la insurgencia de una nueva consciencia colectiva.