LOS TRES LUCEROS DEL AMANECER

LUNA MENGUANTE Y BALSÁMICA

Desde el viernes 10 la Luna entró en su semana Menguante, cuando recorre el último trecho de su apresurado giro para volver a reunirse con el Sol, en el mismo punto zodiacal: el próximo sábado 18, en la zona final del signo Escorpio. Es la semana en que la luz de nuestro satélite se va apagando y sólo puede ser visible en la madrugada, cuando aparece por el Este, cada vez más delgada y más retardada.

En los últimos cuatro días de su ciclo sinódico, entre la mañana del martes 14 y el mediodía del sábado 18, nuestra Luna se mostrará en su condición Balsámica. Ella inspira las mentes humanas como ocurre a esas horas que anteceden a la salida del Sol: bajo la oscuridad del inconsciente y las ocurrencias fantásticas de los sueños, y preparándonos para un nuevo despertar de la Consciencia.

Bajo su cualidad Balsámica, la Luna facilita el debilitamiento de los dolores, permite la revisión de lo realizado, la expiación y superación de las culpas, el reordenamiento de las ideas y la previsión de futuras acciones. Es un tiempo para la reflexión, el perdón y la reprogramación de lo que está por ejecutar. Es la oportunidad ideal para cicatrizar las heridas del alma y sanar las enfermedades del corazón.

En esta ocasión, la Luna Balsámica brindará un bello espectáculo madrugador. Ella se irá acercando a los dos luceros más brillantes de la bóveda celeste, que estarán ubicados muy cerca uno del otro, en el trecho sideral escorpiano. Se trata de Venus y Júpiter, los dos planetas más brillantes cuando aparecen en horario nocturno y bajo una luz lunar tan menguada.

CONJUNCIÓN VENUS-JÚPITER

El potente brillo de Venus y de Júpiter se debe a razones diferentes. El que lleva el nombre de la diosa del Amor, por ser el más cercano a nuestro planeta; y el que comparte su nombre con el dios de los dioses, por ser el más voluminoso de todos los integrantes del sistema solar. Ambos planetas comparten la misma ubicación zodiacal, en el primer decanato de Escorpio.

Comienza la semana, el lunes trece, con la exacta conjunción de los dos planetas que la tradición astrológica occidental considera “benéficos”. En la madrugada de ese día, Venus alcanza a Júpiter, cuando ambos transitan por el grado siete de Escorpio. Así, las dos fulgurantes estrellas incrementan cada una su propio poderío.

Venus es el astro que representa la armonía, el encanto, la estética, la sensualidad, los sentimientos, la seducción y la posesión de los bienes materiales. Se le asocia con la feminidad y el erotismo. Es el planeta que simboliza la poderosa y transformadora energía del Amor.

Júpiter es el planeta al que se le atribuye la fuerza expansiva: la generosidad, los excesos, el descontrol, la justicia y la eliminación de las trabas. Representa la Libertad, es el que tiene el poder para liberar todo lo que se halla limitado, reprimido o constreñido.

Mientras Venus es regente de Libra, Júpiter lo es de Sagitario. Ahora se encuentran ambos en conjunción en el signo que media entre esas dos constelaciones que ellos gobiernan: Escorpio. No se producía tal unión entre los dos planetas en ese signo zodiacal, desde que lo hicieran hace once años, el 15 de noviembre de 2006.

La anterior conjunción Venus-Júpiter en Escorpio ocurrió, al igual que ahora, con una Luna Menguante pre-balsámica. La diferencia entre aquella conjunción y ésta, es que la anterior se produjo en los últimos grados de Escorpio, mientras que la de ahora se produce 20° antes, transitando por la última casa del horóscopo de Venezuela, y no sobre su Ascendente como en 2006. He allí la diferencia esencial entre la confluencia de aquel año y la de éste.

LOS TRES LUCEROS

Quienes esta semana madruguen, y dispongan de un cielo despejado, podrán observar el paso de la Luna Balsámica sobre la conjunción de Venus y Júpiter, llenándose de toda la fuerza e inspiración que tal configuración astral transmite. La combinación entre la Luna y ese par de planetas, anunciando la salida del Sol, propicia la sanación de aquellos sufrimientos que padece el alma.

LUNA NUEVA SOBRE EL ASCENDENTE DE VENEZUELA

Mientras Venus y Júpiter inician la semana fusionados, para ser testigos de las negociaciones del Gobierno venezolano con sus tenedores de bonos, procurando los mejores beneficios para ambas partes, la semana concluye con la conjunción de Sol y Luna, vestidos con el ropaje de la Luna Nueva de Escorpio, la que provee el estímulo para las terminaciones y los finales.

La República de Venezuela fue declarada como nación independiente, mediante decisión soberana del Congreso de diputados de la mayoría de las Provincias que conformaban la entonces Capitanía General de Venezuela, a las 3 de la tarde del viernes 5 de julio de 1811, cuando la propuesta independentista fue sometida a votación. En ese preciso instante, por el horizonte oriental surgía la Estrella Fija Bungula, ubicada a 26° Escorpio, punto que representa el Ascendente del país.

Esta es la quinta ocasión, en los últimos 40 años, que se produce una Luna Nueva sobre el Ascendente de Venezuela. Las dos anteriores correspondieron a las respectivas Lunas Nuevas que antecedieron a elecciones presidenciales de 1998 (6 de diciembre) y de 2006 (3 de diciembre), ambas ganadas con amplia mayoría por Hugo Chávez, con el 56% y el 63%, respectivamente.

En el siguiente cuadro podemos observar las similitudes y diferencias de esta “repetición” de la conjunción Venus-Júpiter y Lunas Nueva, con la que se produjo hace once años.

CONJUNCIÓN VENUS-JÚPITER EN ESCORPIO

                                   2006-2017

FECHA UBICACIÓN ZODIACAL POSICIÓN EN HORÓSCOPO VENEZUELA FASE LUNAR
15-11-2006 28° Escorpio 06’ Ascendente Menguante / Pre-Balsámica
13-11-2017 07° Escorpio 20’ Casa XII Menguante / Pre-Balsámica

LUNA NUEVA CON RESPECTO A LA CONJUNCIÓN SOL/VENUS

                                     2006-2017

FECHA UBICACIÓN ZODIACAL POSICIÓN EN HORÓSCOPO VENEZUELA DISTANCIA Conjunción Venus-Júpiter
20-11-2006 28°Escorpio 27’ Ascendente 00° 11’
 
18-11-2017 26° Escorpio 19’ Ascendente 18° 59’

En el cuadro mostrado puede verse cómo la Conjunción Venus-Júpiter del año 2006 se produjo en el mismo punto (anticipándose tres días) en que se dio la Luna Nueva escorpiana de ese año, coincidente también con el Ascendente de Venezuela; mientras que la conjunción planetaria de ahora ocurre 18° menos de ese punto (07° Esc), donde se producirá la Luna Nueva (26° Esc).

Lo curioso es que la Estrella Bungula (conocida también como Tolliman), que forma parte la Constelación Centauro, y de la Estrella binaria Alfa Centauri, es la única de ellas que posee una característica Venus-Júpiter. Por tanto, se le asocia con lo benéfico, la estética, la amplitud y generosidad. Lo cual explicaría en parte la riqueza natural del país, la belleza de sus mujeres y la solidaridad de su gente.

No es casual que bajo la anterior conjunción Venus-Júpiter sobre el Ascendente de Venezuela y la estrella Bungula, Chávez hubiera alcanzado la más alta votación y popularidad en sus catorce años de liderazgo político, se hayan incrementando los precios del petróleo y una representante del país se haya alzado también con la quinta corona del certamen Miss Internacional.

RELACIÓN VENUS-JÚPITER Y LUNA NUEVA EN CASA XII

En la anterior confluencia de Luna Nueva y conjunción Venus-Júpiter (nov. 2006), ambas sobre el Ascendente de Venezuela, el mensaje de las estrellas era confirmatorio. La energía cósmica mostraba una poderosa fuerza positiva sobre el país.

En dos oportunidades previas al 2006 (en los últimos 40 años) se había presentado sendas conjunciones de Venus y Júpiter en Escorpio. La primera de ellas el once de noviembre de 1982, en esa ocasión la conjunción planetaria fue a 20° de Escorpio y la Luna Nueva, 4 días después (15  nov), a 22° del mismo signo. Esos puntos zodiacales corresponden a la casa XII de Venezuela.

Doce años más tarde (1994) se repitió la conjunción planetaria en la misma zona zodiacal (22° Escorpio), pero la Luna Nueva, convertida en Eclipse Total de Sol, se presentó un mes más tarde, a 10° de Escorpio; es decir, tanto la conjunción como la lunación ocurrieron sobre la misma casa XII natal de Venezuela.

CONFLUENCIA CONJUNCIÓN VENUS-JÚPITER / LUNA NUEVA

                                   EN ESCORPIO (1982-2017)

CONJUNC VEN/JUP UBICACIÓN ZODIACAL   LUNA NUEVA UBICACIÓN ZODIACAL
FECHA CASA HOROSCÓPICA   FECHA CASA HOROSCÓPICA
13-11-2017 07° Esc / XII 18-11-2017 26° Esc / Asc
15-11-2006 28° Esc / Asc 20-11-2006 28° Esc / Asc
29-09-1994 14° Esc / XII 03-11-1994 (*) 11° Esc / XII
11-11-1982 20° Esc / XII 15-11-1982 23° Esc / XII

(*) – Eclipse Total de Sol

  • Cada vez que la conjunción Venus-Júpiter y/o el Novilunio, han caído sobre el Ascendente de Venezuela, han estado alineados con la Estrella Fija Bungula, lo que ha sido señal de buen augurio. Por el contrario, cuando han estado, fuera de su alcance, en la casa XII, han sobrevenido crisis económicas.

Si revisamos la Historia política y económica del país de los últimos 40 años nos encontraremos que en ambas oportunidades en que han coincidido la Conjunción Venus-Júpiter y la Luna Nueva sobre la Casa XII (la que representa la constricción y el padecimiento) del país, han sido los más críticos en materia económica y conflictivos en el ámbito político.

Tres meses después del Novilunio del 15 de noviembre de 1982 se produjo el llamado Viernes Negro (18-2-1983), que acabó definitivamente con la estabilidad que reinaba en el mercado de divisas.  También en 1994, año de la peor crisis bancaria del pasado reciente, sucedió algo similar, pues los dos eventos astrales acontecieron en la misma zona zodiacal y desafortunada casa horoscópica.

AQUÍ Y AHORA

Por vez primera, en los últimos 60 años, no coinciden la posición horoscópica de la conjunción Venus-Júpiter con la del Novilunio, en el mapa venezolano, lo cual crea una ambivalencia. Ahora se produce una condición contradictoria: La conjunción planetaria incide en la agudización de los problemas económicos, por una parte; pero, la Luna Nueva sobre el Ascendente del cielo venezolano, pudiera presagiar un toque favorable que compensa las dificultades, por la otra.

El carácter transformador y purificador de esta última semana del Escorpión, con Luna Nueva incluida, ubicada sobre el Ascendente de Venezuela, constituye una señal de alerta. En paralelo, los dos astros con los que se asocia el poder estremecedor de Escorpio –el agresivo Marte y el aterrador Plutón– estarán en ángulo crítico de confrontación entre ellos, indicación de que ya se está agotando el tiempo para el necesario cambio de actitud y para la exigente renovación espiritual.

Es el mejor momento para limpiar y eliminar toda aquella basura que ha quedado escondida y acumulada en las profundidades del alma. Es el momento de sacar fuera lo que nos pesa y hace daño, impidiendo la apertura a una nueva aventura, que nos permita avanzar por el sendero de Luz y de Consciencia, que nos llama y espera.

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PROCESO DE INTROSPECCIÓN

LUNA Y PLANETAS INTERIORES EN PROCESO DE CAMBIO

Después que la Luna alcanzó su completa redondez, en la madrugada del pasado sábado 4, y logró su mayor aproximación mensual a la Tierra, al día siguiente, con el PERIGEO, cuando transitaba por Géminis, ha comenzado su disminución de volumen durante toda esta semana, hasta ocultar la mitad de su rostro, el venidero viernes 10, cuando se inicie formalmente su fase menguante.

La progresiva reducción del fulgor de la Luna de esta semana, va acompañada de la lenta menor presencia solar en las latitudes del norte, facilitando así la tarea de buscar dentro de nosotros las claves y señales para tomar el camino que nos conduzca al destino anhelado.

La responsable de iluminar nuestras noches estará desarrollando la tercera cuarta parte de su ciclo sinódico. Durante este lapso, que comenzó en su tránsito por Tauro y que culminará en su paso por Virgo, es decir, la zona por donde habitualmente el Sol expresa mejor toda su potencia en el hemisferio norte (verano), la Luna nos conectará con esa necesidad de volver la mirada hacia adentro.

La paulatina pérdida de presencia y luminosidad lunar en cada una de las siguientes siete noches, nos obliga a buscar dentro de nosotros aquello que no es posible encontrar fuera. El Sol representa la luz que proviene del Universo externo y que atrae nuestra atención; mientras que la Luna es la linterna interior que nos permite escudriñar en los espacios oscuros del alma.

Esos dos grandes luceros, Sol y Luna, son como espejos de nosotros mismos, nos vinculan con dos de nuestras facultades humanas: la inteligencia y la emoción, y con la posibilidad de integrar ambas (inteligencia emocional). La racionalidad para entender lo que responde a la lógica del pensamiento; y la sensibilidad para captar la realidad no-racional que nos envuelve.

Las dos luminarias nos muestran los dos mundos en que existimos: el visible externo, que nos permite percibir de día los paisajes de fuera, las montañas y los mares, la agitada vida citadina y los sonidos que de él provienen; y el invisible interno, que nos permite sentir de noche los miedos y las euforias, las tristezas y alegrías, las angustias y esperanzas, que subyacen en nuestro paisaje interior, acompañado por las voces del alma, que nos habla desde dentro.

El Sol representa aquella parte de nosotros que puede relacionar las ideas, jerarquizarlas, compararlas y organizarlas, para comprender el mundo que nos rodea. La Luna representa la otra parte, aquella que siente, que intuye, que imagina, que sueña y que crea. El Sol es la vida consciente, mientras que la Luna es el mundo inconsciente.

Así como Sol y Luna cumplen sus respectivas funciones en el Universo, mente y alma, cuerpo y espíritu, inteligencia y emoción, consciente e inconsciente, cumplen su respectivo rol en la existencia humana. Nuestra tarea en este mundo es aprender a integrarlas para poder cumplir con nuestra misión de vida.

Cuando observamos y nos percatamos del proceso de crecimiento o decrecimiento lunar en el transcurso de las noches, por ejemplo, podemos asociarlo con nuestra necesidad de conectarnos con nuestro inconsciente, con nuestras emociones o con nuestras vivencias interiores, para extraer de ellas las herramientas necesarias para encarar el mundo consciente. Así como cada noche nos relacionamos con nuestros sueños, que emiten mensajes desde lo más hondo del Inconsciente.

Esta nueva fase de la Luna, en esta época del año –mitad del otoño norteño- nos obliga a replegarnos, a buscar internamente respuestas a nuestros anhelos y deseos. Es el momento propicio para la reflexión, la evaluación y la reprogramación. La luz externa declina para que nuestras pupilas se adapten y nuestra mirada se enfoque en aquello que ha permanecido oculto, fuera de nuestra vista.

El desinflamiento de la Luna también está acompañado por los cambios de signo de dos planetas interiores. Mercurio, el que maneja pensamiento y lenguaje, que llega a Sagitario; y Venus, que se ocupa de sensaciones y sentimientos, ahora transitando por el introvertido signo de Escorpio.

Mercurio, el planeta más cercano al Sol, está desde el domingo 5, en el signo que representa la frontera entre el otoño y el invierno: Sagitario. Será el tránsito más prolongado de ese planeta en un solo signo zodiacal. Por tratarse de la órbita más reducida del sistema solar, Mercurio suele tardar sólo cerca de tres semanas en recorrer cada uno de los signos, pero, esta vez permanecerá hasta 66 días anclado en Sagitario. Es decir, más de tres veces su tiempo habitual.

Mercurio prolongará su estancia en Sagitario (del 5 de noviembre al 11 de enero) debido a que en esa zona desarrollará su último movimiento retrógrado de este año, durante buena parte del mes de diciembre. Esa retrogradación decembrina, junto a la llegada de Venus a Escorpio, el martes 7, constituyen elementos adicionales de la necesidad de introspección en esta última parte del año. Todos ellos nos invitan a hurgar en los más recónditos resquicios del alma.