AÑO NUEVO PLENILUNAR CON SAL Y PIMIENTA

EXTRAORDINARIA  SUPER LUNA DE LA PRIMERA NOCHE DE 2018

 

El nuevo año se inicia con una LUNA LLENA. Ya ese acontecimiento habla por sí sólo.

Toda Luna Llena implica la formación de un alineamiento astral, en este caso de nuestro planeta con sus dos luminarias ubicadas en los extremos, el Sol de un lado y la Luna del otro, con la Tierra en el centro, recibiendo el impacto de ambos cuerpos celestes.

Aunque el tamaño del Sol es 40 veces superior al de la Luna, la cercanía de ésta con la Tierra en similar proporción (40 veces más cerca) produce el efecto de que ambos astros sean percibidos como si tuviesen idéntico tamaño.

Lo mismo ocurre con su influjo sobre nosotros. Aunque el Sol -por su dimensión y características- es mucho más poderoso en sus efectos sobre la Tierra que la Luna, la proximidad de ésta -a unos 385.000 kms. promedio-, hace que su influencia sobre nuestro planeta y sus habitantes sea considerable.

La mayor fuerza de la LUNA sobre el planeta se manifiesta cuando ella se opone al Sol, que se expresa a través de la completa iluminación de su cara que mira hacia la Tierra y se mantiene presente durante toda una noche, cada 29. 5 dias.  Es decir, cuando se produce la denominada LUNA LLENA o Plenilunio.

ESO ES LO QUE OCURRE ESTA PRIMERA NOCHE DE 2018

De la misma forma que hace 19 años, casi a la misma hora (apenas 26 minutos antes) se produce un PLENILUNIO similar, ya que las posiciones de Sol y Luna son prácticamente iguales (apenas una variación de 23 minutos de longitud).

SIMILITUD DE PLENILUNIOS DEL PRIMERO DE ENERO 1999 y 2018

FECHA HORA POSICIÓN SOL POSICIÓN LUNA
01-01-1999 22:51 11° Capricorn 15’ 11° Cáncer 15’
01-01-2018 22:25 11° Capricorn 36’ 11° Cáncer 36’

DISTANCIA LUNAR

Otro factor que incide en la mayor o menor influencia lunar, además de su completa iluminación, es la distancia que la separa de la Tierra. Dado que el recorrido lunar mensual por la rueda zodiacal en 27.3 días, no es circular sino elíptico; es decir, no mantiene la misma distancia de la Tierra (que no está en el centro) , sino que varía cada mes al describir una especie de esfera alargada, en el que ella pasará por un punto más próximo y a las dos semanas por el otro, más alejado. Esos dos puntos son conocidos como el Perigeo y el Apogeo de la Luna, respectivamente.

Debido al constante movimiento de la Tierra, la Luna, el Sol, y de todo el Cosmos, el Perigeo y Apogeo lunar varía constantemente, como varía constantemente la distancia que nos separa de nuestro satélite. Aproximadamente cada 6-7 meses nuestra Luna llega a los puntos más próximos a la Tierra en un año; pero sólo uno de ellos coincide en los días cercanos a la Luna Llena.

Cuando se produce la coincidencia entre Perigeo y Plenilunio, una vez cada 14 meses aproximadamente, se crea la ilusión de haber aumentado el tamaño lunar. Tal fenómeno hace que a esa específica Luna Llena se le denomine también como: Super Luna.

Con el paso de los años también fluctúa la distancia entre Luna y Tierra, por eso hay ciertas fechas en que se produce las más cortas distancias, que se traducen en las más grandes Super Lunas.

DIFERENCIA ENTRE PLENILUNIOS DEL PRIMERO DE ENERO 1999 y 2018

La diferencia esencial entre los plenilunios de 1999 y 2018  es que la LUNA LLENA de ahora (2018) se ve mucho más grande que la de hace 19 años (1999), porque ahora está mucho más cerca de la Tierra (una distancia 15.595 Kms. más corta).

Se trata de una auténtica SUPER LUNA (Luna Llena en Perigeo) que pasará a 357.255 kms de nuestro planeta.

FECHA HORA DISTANCIA DE TIERRA
01-01-1999 22:51 372.850 Kms.
01-01-2018 22:25 357.255 Kms. (15.595 kms más cerca)

El paso por el Perigeo en 1999 fue 56 horas y 56 minutos antes del Plenilunio, cuando aquel Perigeo se hallaba a 363.785 Kms. de la Tierra; mientras que ahora el paso por el Perigeo es sólo 4 horas y 22 minutos antes, y nuestro satélite se halla a sólo 356.566 kms. de la superficie terrestre.

LA LUNA MÁS GRANDE DE LOS PRÓXIMOS 17 AÑOS

Si las condiciones atmosféricas lo permiten, al caer la tarde del primer día del año se podrá ver ascendiendo por el este la más grande de las Super Lunas que podrá ser observada y sentida en los años por venir.  Sólo será superada en cercanía por la que ocurrirá el 25 de noviembre de 2034.

El momento en que se produce el paso de la LUNA por el Perigeo (punto más cercano) coincide con su aparición en el cielo (18:03). Al presentarse por el horizonte su tamaño aparente es superior al que ella está mostrando cuando sigue su ascenso hacia el zenit, en el transcurso de la noche. Por esa razón, en esta parte del mundo se verá más grande todavía.

DIFERENCIA EN DISTANCIA ENTRE PLENILUNIOS 2018 y 2034

FECHA DISTANCIA LUNA / TIERRA
01-01-2018 356.566 kms.
25-11-2034 356.448 Kms. ( apenas 118 kms. más cerca)

LAS DIFERENCIAS ESENCIALES

Las similitudes energéticas y simbólicas de una Luna Llena inaugural de los años 2018 y 1999, pasan por el filtro de lo que podríamos denominar las diferencias esenciales entre ambos momentos históricos.

  1. La enorme influencia lunar de un PLENILUNIO inaugural esta vez es reforzada y potenciada por tratarse de una SUPER LUNA. La diferencia de más de 15.000 kms entre una y otra Luna, le da más poder a ésta de 2018 sobre la de 1999, ya que estará un 56% más cerca de la Tierra en relación con las respectivas distancias y la del promedio anual y, además, generará las más altas mareas de este año.
  2. 2018 es un año marcado por la fuerza violenta y agresiva de MARTE. No sólo porque durante dos meses se mantendrá retrogradando (al igual que en 1999), sino que acompañará al Plenilunio y Eclipse Total del 27 de julio en su punto más cercano a la Tierra, desde 2003.
  3. El mapa astral de la Medianoche del 31 de diciembre, momentum del inicio del año 2018, el planeta MARTE transita por los 14° de Escorpio, en conjunción con Urano natal de Venezuela y cercano a Júpiter (17° Escorpio), con el que estará en conjunción exacta cinco días más tarde (6-1-18).
  4. En el mismo mapa del cielo del primer día del año destaca la oposición entre LUNA y SATURNO, como una expresión de la confrontación entre las fuerzas irracionales de la emoción (Luna) y el ejercicio de dominación y control, típico de Saturno.
  5. También el primer Novilunio del año (17-1-18) es otra forma de apreciar la energía que se desplegará en los siguientes doce meses. Esta vez coincidirá con el retorno de MARTE a su posición original (24° Escorpio) y muy próximo al Ascendente del país (26° Escorpio).
  6. La reciente llegada de SATURNO al signo de Capricornio, le otorga también un carácter especial al año. Comienza un nuevo ciclo del planeta que se expresa en el manejo de los asuntos del Poder político. Cambios significativos en las estructuras de gobierno. No es casual que en seis país latinoamericanos: Brasil, Colombia, Costa Rica, México, Paraguay y Venezuela esté prevista la realización de elecciones presidenciales; así como en Rusia, Finlandia, la República Checa o de elecciones generales, como en Italia.

EN CONCLUSIÓN: INICIA EL AÑO CON UN FENÓMENO EXTRAORDINARIO

Si la noche del primer día del año 2018 se inicia con LUNA LLENA,

Si la LUNA LLENA ejerce un influjo superior sobre nuestro planeta,

Si esa LUNA LLENA es similar a la ocurrida hace 19 años,

Si ambas son las primeras de un total de 13 plenilunios de sus respectivos años, en lugar de doce,

Si la LUNA LLENA del primero de enero de 1999 apareció como signo luminoso de una nueva era para Venezuela y Suramérica, cuando un mes después se iniciaría la Revolución Bolivariana con el ascenso al poder de Hugo Chávez,

Si ambas Lunas se llenan al transitar por los 12° Cáncer,

Si Venezuela nació como nación soberana e independiente, el 5 de julio de 1811, cuando el Sol transitaba por los 12° de Cáncer

Podemos concluir que hay una simbología lunar semejante entre este 2018 y 1999, al que hay que agregar el inusual protagonismo de MARTE y SATURNO, que son como la sal y la pimienta que le proporcionan al año un gusto especial, único y diferente a todo lo anteriormente vivido y su mayor cercanía a la Tierra en este año.

EL TOQUE NUMEROLÓGICO

  • 1810 y 1999:  La fuerza del UNO: el nacimiento de la Nueva República.

Bajo el PLENILUNIO y Eclipse Lunar del Jueves Santo del 19 de abril de 1810 se produjo la rebelión del Cabildo de Caracas, que exigió y obtuvo la renuncia del Capitán General Emparan, lo cual se ha considerado como el inicio de la gesta emancipadora de Venezuela frente al Reino de España. Ese era un año numerológicamente UNO. Corresponde a la fuerza del arranque e iniciativa, al impulso del nacimiento.

El PLENILUNIO del primero de enero de 1999 antecedió a la toma de posesión del nuevo Presidente de Venezuela, quien el mismo día de su ascenso al Poder, en Consejo de Ministros, firmó el decreto convocando a una Asamblea Nacional Constituyente, que redactó la nueva constitución (República Bolivariana de Venezuela),  la cual fue aprobada diez meses más tarde, poco antes de concluir ese mismo año: 1999. También fue un año UNO de iniciaciones: con la promulgación de la  nueva Constitución (20-12-1999) arrancaba la Revolución Bolivariana.

  • 1811 y 2018:  La fuerza del ONCE: parto doloroso y deslinde.

Bajo el PLENILUNIO y Eclipse Lunar del 10 de marzo de 1811 comenzaba sus deliberaciones el primer Congreso de Venezuela (y de toda América Latina), que se había instalado en Caracas una semana antes, y que luego declararía su Independencia de España, en la tarde del 5 de julio de 1811, también una noche de PLENILUNIO. Fue un año numerológicamente ONCE, un número maestro que representa experiencias cruciales, de traumas y definiciones. El número ONCE puede reducirse a una sola cifra: el DOS, que representa también la dualidad, la confrontación entre dos fuerzas o polos de poder.

El año 2018, que se inicia bajo otro PLENILUNIO, también se identifica con la energía numérica del ONCE, por lo que es de esperar que se manifiesten situaciones de gran enseñanza y crecimiento espiritual, pero que requieren del padecimiento de situaciones conflictivas y de mucha confrontación, asociadas también con el carácter DOS, de ese número.

En síntesis, podemos observar el enorme poder del PLENILUNIO y de las energías asociadas con los números UNO, ONCE (doble UNO) y DOS (1+1=2). Así como el año 1810 precedió a la independencia declarada en 1811, en que comenzó la definitiva guerra independentista. El año 1999 es el antecedente inmediato -iniciador- de los procesos políticos que tienden a dilucidarse en este nuevo año 2018.

IDENTIFICACIÓN DE LA ENERGÍA NUMÉRICA

AÑO COMPOSICIÓN NUMÉRICA SUMATORIA ENERGÍA
1810 1 + 8 + 1 + 0 = 10 (1+0=1) UNO
1999 1 + 9 + 9 + 9 = 28 (2+8=10) = (1+0=1) UNO
   
1811 1 + 8 + 1 + 1 = 11 ONCE
2018 2 + 0 + 1 + 8 = 11 ONCE

CICLO METÓNICO

Ha transcurrido un CICLO METÓNICO. Después de 235 lunaciones, en el mismo tiempo en que la Tierra ha dado 19 vueltas completas alrededor del Sol, comienza una nueva historia.

Sol y Luna vuelven al punto de partida. Se inicia el año 2018 con PLENILUNIO como si regresáramos otra vez al año 1999. La experiencia vivida debe ser un aprendizaje que ayude a superar los escollos y a crecer en sabiduría.

CAMBIO ESTRUCTURAL

1999 y 2018 son dos momentos significativos en la vida planetaria en general y en las condiciones culturales, sociales, políticas y económicas particulares de Venezuela, que se identifican con la noción de un cambio estructural.

VENEZUELA 2018: DEL LABERINTO A LA ENCRUCIJADA

A lo largo de estos últimos 19 años Venezuela ha estado en una especie de LABERINTO. Imagen mitológica, que hace referencia a las dificultades para encontrar el camino que conduzca al centro. En el centro se halla el tesoro o el objetivo a encontrar, que se convierte en la fuente de energía para seguir luchando en pos de lo que se desea alcanzar. Caminar hasta allí es un reto, hay callejones sin salida y vericuetos que nos extravían del rumbo a seguir, que dificultan la obtención de la meta trazada: la Prosperidad , la Justicia, el Bienestar, el Desarrollo, la Felicidad compartida. Ese camino no encontrado para llegar al centro genera frustraciones, desánimo, dificultades, pesimismo y desolación. Sin embargo, el LABERINTO es una prueba, que fortalece el espíritu y purifica el alma, que permite a quien asume el reto estar en condiciones de superar todo obstáculo, perseverar en sus intenciones y lograr conseguir el Tesoro buscado.

El tiempo transcurrido, ese Ciclo Metónico de 19 años, con sus frustraciones y sinsabores, con sus idas y venidas, con su sensación de pérdida, nos ha conducido otra vez, como colectividad, al inicio del camino, a la visión aérea de ese laberinto y nos coloca ante el dilema, la disyuntiva, de escoger un nuevo rumbo, el definitivo, hacia la conquista del ideal planteado. Al regresar bajo condiciones cósmicas similares, y bajo la presión de las fuertes manifestaciones planetarias de este año 2018, al mismo punto de partida, el laberinto se nos ha transformado en una auténtica ENCRUCIJADA. Es el cruce de dos caminos, el que va de Norte a Sur (o de Sur a Norte) y el que proviene del Este hacia el Oeste, o de Occidente hacia Oriente. Estamos ahora en el Centro de esos cuatro caminos con direcciones opuestas, y estamos obligados por las circunstancias -no podemos quedarnos paralizados en el centro- a escoger la vía que nos conduzca hacia la meta. La población en su conjunto, con la madurez alcanzada en estos últimos 19 años y con la energía inconsciente proveniente de las vibraciones cósmicas, sabrá optar por la vía que nos ha trazado desde siempre el Destino, la que nos llevará a la superación de todos los obstáculos y a la consecución del más preciado Tesoro: la contribución individual y colectiva a la evolución de la Consciencia Universal.

MÁS SOBRE EL NUEVO AÑO 2018:

EL AÑO DE LAS TRECE LUNAS (pulsa aquí)

2018: REVOLUCIÓN DE LAS REVOLUCIONES (pulsa aquí)

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DESCARRILAMIENTO DEL TREN, STELLIUM Y SOLSTICIO

LUNA NUEVA SATURNINA EN PRE-SOLSTICIO

En la madrugada del lunes 18, Sol y Luna se encontraron en los últimos grados de Sagitario para iniciar un nuevo Ciclo Sinódico de nuestro satélite.

Se trata de la última Luna Nueva del año 2017, que llegará a su máximo desarrollo el primer día del año 2018, para comenzar una nueva vuelta de la Tierra alrededor del Sol.

Ésta es una Luna Nueva super especial. Cinco de los diez más importantes astros del Sistema Solar se hallaban en un reducido espacio de apenas 20°. Es lo que se denomina un STELLIUM.

El planeta MERCURIO -en pleno proceso de RETROGRADACIÓN- inauguraba la seguidilla, acompañado de VENUS, SOL y LUNA, culminando con SATURNO.

La combinación de los cinco astros, que abría Mercurio Rx y cerraba Saturno, representaba un excedente de energía fuera de control, en un territorio tan ilimitado como es el sugiere Sagitario.

Tal exageración de fuerzas planetarias -tan diversas y descontroladas- ha logrado manifestarse en una serie de hechos desproporcionados en distintas locaciones del planeta.

La mejor ilustración del acontecimiento cósmico fue el descarrilamiento de un tren en Washington, USA. Esa imagen evoca con precisión lo que sucedía en el Cosmos.

Al mismo tiempo representa la acción en cadena que ha provocado la decisión del desbocado Presidente Trump, al declarar parte del territorio palestino, como es la ciudad sagrada de Jerusalem, como la capital de Israel.

Simultáneamente a lo ocurrido con el tren (extraordinaria expresión de lo que significa Mercurio Retrógrado) el concurrido aeropuerto de la ciudad de Atlanta (Georgia,USA) quedó sin energía eléctrica por más de 9 horas, propiciando interrupción de actividades del transporte aéreo.

Densos sectores de la capital de Venezuela, incluyendo los estados Vargas y Miranda, también quedaron largo tiempo sin electricidad y con el tránsito caotizado.

En Buenos Aires y varias ciudades de Honduras se producían protestas contra el gobierno, ferozmente reprimidas  por las “fuerzas del orden”.

En la ONU se aprobaba una condena contra la decisión estadounidense, que fue bloqueada (vetada) por el país reprobado.

En muchos otros sitios del planeta también se presentaron situaciones de inestabilidad, desorden y caos. He allí una clara muestra de la confluencia de las energías del Cosmos con los sucesos de la vida terrenal.

Esa Luna Nueva tan atípica ha sido la antesala del venidero Solsticio del Jueves 21 de diciembre.

INVOCACIÓN A LA LUZ SAGRADA

En pocos días el Sol detendrá su avance por los territorios del sur y cambiará el rumbo de su ruta, para ascender en sentido contrario. El 21 de diciembre sus rayos incidirán perpendicularmente sobre esa ficticia línea conocida como Trópico de Capricornio, situada en la zona meridional, a 23° 30’ del ecuador.

El momento en que ocurre la llegada de los rayos solares al punto más alejado de la mitad del mundo es conocido como fenómeno del Solsticio.

Ese evento ocurre dos veces cada año: una cuando llega al sur y otra cuando toca el lado antagónico en el norte (Trópico de Cáncer). Son momentos polares: extremo frío y oscuridad en un hemisferio que se corresponde con el extremo calor y luminosidad en su opuesto.

La inundación de luz y aumento de temperatura en el sur provoca la sensación de ausencia solar en el norte, con menos horas diurnas y prolongación del tiempo nocturno. Ese instante es apreciado como el nacimiento del Sol, que alcanzará su máxima manifestación seis meses más tarde.

Con el Solsticio se produce el Gran parto universal que da a luz a su hijo: el dios Sol.  Las más variadas civilizaciones han aprovechado esta circunstancia para celebrar la llegada o inicio de un nuevo año. Es el momento cósmico que representa la continuación del ciclo de la vida.

Las antiguas y paganas culturas en la zona norte de la Tierra celebraban e invocaban a los dioses del tiempo con el encendido del fuego, con lo que se determinaba el inicio del año (nueva vuelta completa de la Tierra en torno al Sol).

En Roma se festejaba una rumba en honor a Saturno, el dios de la senectud, del paso de los años, la reciedumbre invernal, la austeridad y severidad propia de esa estación climática. La acumulación de experiencias difíciles de soportar, Saturno las convierte en Sabiduría. De allí el nombre de saturnales con el que se denominaban aquellas festividades en honor a esa divinidad, dueña del Tiempo.

Este Solsticio de Invierno de 2017 será muy inusual. El Sol llega al Trópico de Capricornio acompañado por Saturno y ambos ingresarán –en conjunción– en el territorio sideral de Capricornio.

En ninguno de los anteriores 325 solsticios invernales ocurridos en el hemisferio norte se había presentado un fenómeno astrofísico similar. El último ingreso de Saturno a Capricornio ocurrió hace 29 años, en noviembre de 1988, más de un mes antes de que el Sol llegara a ese punto.

Esa vez el planeta anillado permaneció en Capricornio hasta febrero de 1991 (2 años y 3 meses). En ese lapso, la humanidad vivió cambios estructurales de gran significación en el ordenamiento político mundial (recuérdese la caída del muro de Berlín y el proceso de disolución de la Unión Soviética, entre otros).

 Ahora que Saturno regresa a su propio signo fusionado con el Sol, el inicio del año, o nuevo recorrido de la Tierra alrededor del Sol, despierta mayores expectativas.

Confluyen los dos ciclos, de Sol y Saturno, en uno solo de mayor magnitud, como inicio de una nueva época, en que se estremecen y renuevan las estructuras del poder político a nivel planetario.

El fin de semana anterior –del sábado 16 al lunes 18– se produjo una extraordinaria concentración de cinco astros que forman un Stellium (Sol, Luna, Mercurio, Venus y Saturno) en un espacio sideral de escasos 20°. Es decir, el 50% de los astros aglomerados en menos del 6° de la longitud zodiacal.

Comenzó la semana con una Luna Nueva en Stellium, en las postrimerías de Sagitario. Ese excedente de energía cósmica marca al mismo tiempo el fin del año 2017 y el pre-estreno del 2018.

También es el preludio de la llegada del Espíritu de la Navidad, con el que la cultura occidental cristiana sustituye a las pretéritas saturnales.

Esta Luna Nueva posee un carácter saturnino porque ese mismo planeta forma parte de la alineación de la Tierra con sus dos luminarias.

Demasiados elementos atípicos se combinan en este peculiar Solsticio, con la entrada de Saturno al signo de la Cabra Montesa.

Los habituales rituales de Navidad y Año Nuevo en esta ocasión exigen una toma de consciencia superior: ha llegado el Tiempo de los Tiempos, el momento de los finales y los comienzos, del cambio de ciclo, la época de las transformaciones: de la mente y del Espíritu, del cuerpo y de las estructuras.

FINAL DE LAS REVOLUCIONES

Desde tempranas horas del domingo 10, se ha iniciado la última Luna Menguante del año. Podría decirse que en escasos 11 días –entre el 10 y el 21 de diciembre– se sincronizan las terminaciones de ciclo de hasta cuatro astros, incluyendo a nuestras dos luminarias.

 

El Sol culminará su viaje hacia el Sur, cuando llegue al paralelo 23, el jueves 21; y la Luna su vuelta sinódica, en la madrugada del lunes 18. Por tanto, los habitantes del orbe estamos iniciando lo que podríamos denominar la semana final de 2017.

 

El término revolución proviene de la astrofísica, con él se designa el giro o vuelta que efectúa un astro alrededor de otro, o el recorrido que hace desde un punto sideral hasta regresar a esa misma ubicación. Esta semana es especial porque nos hallamos en la recta final de varias revoluciones astrales.

Luego de 27 días y un tercio la Luna habrá recorrido completamente el circuito zodiacal, habiendo dado una vuelta completa alrededor de la Tierra (360°). Esa revolución lunar se le conoce también como el ciclo sideral de la Luna.

La Luna requerirá un par de días adicionales para encontrarse otra vez con el Sol en un mismo punto zodiacal. Esa otra revolución de nuestro satélite recibe el nombre de ciclo sinódico, y se completa en algo más de cuatro semanas o 29 días y medio, que es el período comprendido entre una Luna Nueva y la siguiente.

El Sol tarda 365 días y seis horas en recorrer los 360° zodiacales, que es su ciclo sideral. El mismo tiempo que demora en ir desde el punto más austral de la Tierra (23.5° de latitud de sur), en el Trópico de Capricornio, hasta retornar nuevamente a esa misma localización.

En realidad, tal como lo propuso Nicolás Copérnico, en su obra De revolutionibus orbium coelestium (acerca de la revolución de las esferas celestes) no se trata de una verdadera revolución solar, sino al contrario, de un ciclo completo la Tierra alrededor del Sol, transitando por los 360° de la esfera zodiacal.

 

Mercurio, el planeta más cercano al Sol, se alineará esta semana con él y con la Tierra. Eso ocurrirá en la noche del miércoles 10, el mismo día de la semana que le ha sido asignado por la humanidad para honrarlo. Esa conjunción entre el Sol y el astro de las comunicaciones, determina el ciclo sinódico de ese planeta, o lo que es lo mismo: un año mercuriano (un giro entero en torno al Sol).

Saturno, el Señor del Tiempo, en su versión planetaria acompaña al Sol en su excursión por los territorios del Sur y en su paso por los grados finales de Sagitario. El astro de los anillos se unirá con nuestros luceros del día y de la noche simultáneamente con la última Luna Nueva, en las postrimerías del signo del Centauro, del 18 de diciembre.

Por lo señalado previamente, estamos a las puertas del cierre de los respectivos ciclos de Sol, Luna, Mercurio y Saturno. La confluencia temporal de estas cuatro revoluciones astrales en un lapso que no supera los 8 días, determina que ésta sea la Semana de los finales.

En el hemisferio norte éste es el período de mayor carencia de luz y calor solar. Días finales del otoño, en los que la naturaleza pareciera agonizar. Estos últimos diez días de los 90 que contiene la estación otoñal, mantiene extraordinaria similitud con los últimos 4 días del ciclo lunar de 29 días, que se conoce también como el de la Luna Balsámica, cuando ella pierde luminosidad y presencia nocturna, cuando se prepara para un nuevo encuentro con el Sol.

La Luna Balsámica (de la medianoche del 13 a la madrugada del 18) invita a la curación de las heridas, al examen, al perdón, a la reconciliación y a la sanación. Tal condición lunar de esta semana se mimetiza con su equivalente al actual rol declinante del Sol; a la cualidad revisora y negociadora de Mercurio, que deja de ser visto por las noches para comenzar a lucirse antes de la aurora; y al carácter re-estructurador del ocaso de Saturno.

En el vigente contexto cósmico se prevé un nuevo encuentro definitorio el próximo viernes 15, en Santo Domingo, entre gobierno y oposición venezolana. Ese día estará comenzando un nuevo ciclo de Mercurio (desde el 13) y acabando el de los otros tres astros. Si bajo esa excepcional cualidad cósmica no se produjera algún acuerdo básico entre ambas posiciones políticas, le corresponderá al Señor del Karma, al Maestro Saturno, imponer su orden: castrando y desmoronando las estructuras del Poder.

Estamos en la última fase de estas cuatro revoluciones: lunar (29,5 días), mercuriana (88 días), terrenal (365 días) y saturnal (29,5 años). Es el tiempo de evaluaciones, balances e inventarios. Es el momento de prepararse para un nuevo recorrido, que permita resultados más satisfactorios. Una semana después se producirá el ingreso simultáneo del Sol y Saturno en Capricornio, anunciador de un nuevo ciclo en el ejercicio de la Autoridad (y/o de los autoritarismos).

EL ÚLTIMO MERCURIO RETRÓGRADO DE ESTE AÑO

Al mismo momento en que el pasado domingo 3, se lograba la completa redondez de la Luna y se producía su alineamiento con el Sol y nuestra Tierra, el pequeño Mercurio, que siempre se mantiene cerca de la esfera solar, iniciaba su cuarta y última retrogradación de este año. Se trata de un movimiento ficticio que sólo es percibido desde nuestro planeta. La combinación de velocidades y distancias entre ellos crea esa sensación de movimiento en retroceso por la autopista zodiacal.

La retrogradación es un peculiar fenómeno que ocurre con la mayoría de los planetas cuando ellos están más cerca de la Tierra y en la zona contraria al tránsito solar. Sólo los dos planetas que tienen una órbita menor a la nuestra (Venus y Mercurio) escapan a esa condición; pues ellos simulan retroceder cuando se acercan al área en que se halla el Sol, la mitad de las veces en que se alinean con él.

Mercurio es el único de los planetas que retrograda varias veces cada año. La mayoría lo hace una vez cada doce meses; excepto Marte, que lo hace cada dos años, y Venus, cada 18 meses. La retrogradación mercuriana se produce cada cuatro meses; por tanto, es la más frecuente de todas, aunque también la de menor duración (tres semanas). Por lo general, el diminuto astro retrograda tres veces al año, aunque en 2016 y 2017 lo ha hecho hasta en cuatro oportunidades.

Desde la perspectiva simbólica, la retrogradación de un planeta dificulta el flujo natural de la energía que ese astro representa. En la mayoría de los casos, cada uno de los cuerpos celestes comparte su nombre con personajes de la antigua mitología, y por lo general se crea un vínculo de afinidad entre las características atribuidas a los astros errantes y a los seres mitológicos.

Mercurio es el más cercano y veloz (por eso mismo) de los planetas que giran en torno al Sol. Completa su órbita en 88 días (su año); aunque, debido a sus constantes períodos de retrogradación, la vuelta por la ruta zodiacal resulta apenas un poco menor a la de un año terrestre. Por tal razón, Mercurio siempre estará acompañando al Sol en su trayectoria sideral, y sólo puede ser visible desde la Tierra, bien sea poco antes del amanecer (una parte del año) o poco después del ocaso (la otra parte).

El dios Mercurio, también conocido en Grecia como Hermes, fue muy precoz desde su tierna infancia, sumamente astuto e ingenioso, destacaba por su agilidad mental y facilidad en el manejo del lenguaje. Usaba sandalias aladas que le permitían moverse a gran velocidad y un casco que le permitía invisibilizarse, en caso de peligro. Era el Mensajero de los dioses, el guía de los comerciantes, el Señor de las encrucijadas y el conductor de las almas al Inframundo de Hades.

Las características del jovial dios se convierten en atributos del planeta Mercurio. La posición y conexión del astro nos remite a las condiciones reinantes para el manejo de la mente y de la palabra en los seres humanos, para un determinado momento. Él nos muestra cómo se comporta el funcionamiento de las comunicaciones en ciertos períodos en que sus cualidades pudieran verse resaltadas u opacadas.

En los tiempos en que el planeta Mercurio retrograda suelen aparecer perturbaciones en las interrelaciones humanas. En esos días se presentan obstáculos para la comunicación, el traslado, el intercambio, las negociaciones y los acuerdos. También se manifiesta en los vehículos o instrumentos tecnológicos que persiguen el mismo fin: problemas de tránsito, accidentes en unidades de transporte, averías en las líneas telefónicas, en las redes digitales o en los instrumentos electrónicos que sirven para tal fin.

El mandato del cielo para los períodos de Mercurio Retrógrado es concentrar la energía mental y comunicacional hacia los procesos de introspección.  Ahora lo importante no es la relación con el mundo externo, sino procesar internamente los pensamientos, las ideas, los juicios y las elucubraciones. Es un tiempo para la reflexión, el análisis, la revisión y la planificación. También es la oportunidad para re-vivir experiencias del pasado que merecen ser ejecutadas con una resolución más satisfactoria.

El último período anual de retrogradación mercuriana está comenzando ahora y concluirá poco después del Solsticio invernal. Son las tres primeras semanas de este último mes del año, que nos permitirá someter a evaluación lo realizado y prepararnos mejor para el año que está por comenzar. Así se comportan los astros en el cielo, transmitiéndonos siempre un mensaje para que podamos hacer el mejor uso posible de las condiciones que reinan en un momento dado.

La lección de esta semana proviene del diminuto y volátil planeta Mercurio. Es la hora de la introspección. Es el tiempo de la reflexión. Es la oportunidad de conectar nuestros procesos mentales con la acción innovadora y creativa, inherente al espíritu humano.

ABREBOCAS DE DICIEMBRE

LOS SEIS INDICIOS DEL CAMBIO

En los primeros tres días del mes de diciembre ocurren en el cielo un conjunto de eventos que marcan el inicio de un proceso de cambios en la vida cotidiana de los habitantes del planeta.

  1. LA GRAN LUNA LLENA NEPTUNIANA. Al mediodía del domingo 3, se produce el PLENILUNIO. Cuando la Luna transita por los once grados de Géminis y el SOL lo hace por el punto opuesto, a 11° de Sagitario. Pocas horas después (a las 04:32 del día 4), nuestro satélite se coloca a tan sólo 357.497 kms. de la superficie terrestre, siendo el Perigeo más corto de todo el año. Por tal motivo, durante todo esa noche, de domingo a lunes, la Luna se apreciará de un tamaño superior. Previamente, en la mañana del domingo, nuestras dos luminarias formarán sendos ángulos rectos (90°) con el Planeta NEPTUNO, que transita por el grado 11 de Piscis. Se crea así una figura especial, un triángulo de tensión en que toda esa energía especial es absorbida por Neptuno y lanzada hacia nuestro planeta, generando confusión, ilusión y evasión de los hechos reales. Mientras eso ocurre, el más grande de los planeta –JÚPITER– transita por los 11° de Escorpio, ampliando y descontrolando los niveles energéticos neptunianos. Exceso de emociones y alteraciones en el campo electromagnético de la Tierra.
  2. OPOSICIÓN MARTE/URANO. Apenas se inició el último mes del año, dos planetas asociados con la confrontación y el desmoronamiento, con la agresividad y la rebeldía se sitúan en puntos zodiacales opuestos. Marte desde los 25° de Libra y Urano, desde los 25° de Aries. Ello aumenta la inestabilidad y el desconcierto.
  3. VENUS LLEGA A SAGITARIO. El planeta más cercano a nosotros, que se identifica con la diosa del Amor y la Belleza, cambia de signo: deja atrás a Escorpio, que representa lo interno, lo oculto, la pasión y la manipulación, y pasa a Sagitario, un signo de fuego, asociado con la impulsividad, la espontaneidad, la aventura, la generosidad y el desenfreno. Desde el mismo primer día de diciembre, la expresión del afecto y el manejo de la economía se vuelve más libre y descontrolada.
  4. MERCURIO RETRÓGRADO. El primer domingo decembrino, el segundo de los planetas más pequeños, y el más cercano a nuestra Estrella Central (SOL), comienza su cuarto y ultimo período de RETROGRADACIÓN de este año. Desde el último grado de Sagitario recorrerá a la inversa hasta el grado 13 del mismo signo. Pasará tres semanas en esa condición (desde el 3 hasta el 23 de diciembre) formando sucesivas conjunciones con Saturno (6-D), Sol (12-D) y Venus (15-D). Es un tiempo para la introspección obligada, ante las dificultades para las comunicaciones con el entorno.
  5. MARTE EN ESCORPIO. 8 días después de haberse confrontado con Urano, el próximo sábado 9 de diciembre, el planeta MARTE ingresará a ESCORPIO, un signo zodiacal en el que se encuentra cómodo, pues su impulso agresivo, su instinto defensivo y su apetito sexual se hallan en concordancia con el poder apasionado y dominante de la escorpianidad. La capacidad de lucha y el afán de poder se conducirán de forma sutil y escondida.
  6. FIN DEL TRÁNSITO DE SATURNO POR SAGITARIO. Durante más de dos años SATURNO ha estado recorriendo Sagitario, acumulando tensiones. Es un planeta anillado, que expresa control, contención, freno y maduración. Pero, que un ambiente de libertad y expansión, propias de Sagitario, le resultaba incómodo.Saturno esperará a que el SOL se ubique en el trópico de Capricornio, para pasar -como ocurrió hace casi 30 años- a su signo más afín. Será prácticamente con el SOLSTICIO cuando se junte con el SOL para comenzar a transitar por Capricornio. Estos días finales (en la misma época de la retrogradación mercuriana), se prepara el ambiente para los cambios estructurales que nos traerá -como ya ocurrió en los años 88-89, nuevos modelos y formas del Poder a nivel mundial.

Estos seis eventos astrales con que se inicia el mes de diciembre anuncian un período de preparación y adaptación a importantes alteraciones en el orden social y político, a escala universal.