42 DÍAS PARA DIGERIR O REDIRIGIR EL AMOR

LA NUEVA RETROGRADACIÓN DE VENUS 

El pasado cinco de octubre, a las tres de la tarde (hora venezolana), comenzó el tránsito retrógrado de VENUS. El cambio de dirección de este astro se produjo en su propio día, recordemos que los días viernes (veneris dies, en latín) son dedicados a honrar a la diosa del amor, volverá a cambiar de sentido también en el mismo quinto día de las semana que le pertenece, cuando concluya su rumbo invertido. Su marcha en retroceso se extenderá por un período de seis semanas, o 42 días continuos (del 5 de octubre al 16 de noviembre).

EL PLANETA VENUS Y SUS CICLOS

VENUS es el planeta más cercano y parecido a la Tierra, razón por la cual su brillo es cinco veces superior al de la más brillante de las estrellas del firmamento nocturno. Su recorrido por la rueda zodiacal, o ciclo sideral, es también similar al de la Tierra, circunvalación que dura cerca de 11 meses; pero su ciclo sinódico, o su verdadero año (vuelta completa alrededor del Sol), comprende un tiempo de 584 días, el equivalente a un año y siete meses terrenales.

EL MEGA CICLO VENUSINO

Cada cinco ciclos sinódicos de VENUS, esto es, cada 8 años terrenales, se reproduce su conjunción inferior con el Sol en la misma zona del cielo, constituyendo un ciclo de mayor extensión. Este Mega Ciclo nos conecta con experiencias similares a las vividas previamente, en el área afectiva o en el terreno económico.

REPETICIÓN DE LA MISMA CONDICIÓN VENUSINA

Hace 8 años, VENUS estuvo retrógrado entre el viernes 8 de octubre y el jueves 18 de noviembre de 2010, desde los 13° Escorpio y los 27° de Libra. Ahora lo hace entre el 5 de octubre y el 16 de noviembre (más o menos en el mismo período) y entre los 10° de Escorpio y los 25° de Libra (la misma zona zodiacal de entonces). Es decir, ahora se vuelven a presentar condiciones muy similares a las que prevalecieron en esta misma época de aquel año, 2010.

estrella belenLA DOBLE PRESENCIA DE VENUS 

VENUS puede ser visto en el cielo como si fuera una muy brillante estrella, que aparece poco antes o poco después de que el Sol surja por el oriente o se sumerja por occidente. Así, cumple con dos roles significativos: o anuncia la llegada del día, poco antes del alba, cuando aparece por el este; o indica el inicio de la noche, cuando se muestra por el oeste, poco después del crepúsculo. Por tener una órbita más reducida que la de la Tierra, VENUS ocupa siempre una posición aledaña a la del Sol, no alejándose más allá de los 47°, por delante o por detrás de éste.

LAS DOS FORMAS DE VENUS

Cuando VENUS se ubica por detrás del Sol en el circuito zodiacal, recibe el nombre de Lucifer, término latino (lux ferre) que alude al portador de la luz, ya que es el período en que el brillo que caracteriza a Venus se observa por encima del horizonte oriental, nos anuncia que el Sol está próximo a aparecer para brindarnos su luz y calor.

En cambio, cuando el mismo planeta se presenta poco después de que el Sol se haya ocultado y se aprecia como una reluciente estrella en las cercanías del horizonte occidental, se le conoce como Hespérides,  en alusión al mito griego de un bello jardín que contenía un árbol de doradas manzanas ubicado en un rincón de occidente, que la diosa Hera había confiado a tres ninfas para su cuidado.

Así, según su ubicación en el cielo y el horario de su presencia en el firmamento, hay dos estilos o formas de manifestarse la energía que representa este planeta, como anunciador del día o como pregonero de la noche.

LAS DOS FASES DEL CICLO VENUSINO

En cada una de las dos modalidades en que se presenta VENUS  permanece 260 días continuos. El mismo tiempo requerido para la gestación humana (entre 255 y 265 días), constituyendo también una de las unidades del tiempo maya (20 unidades de 13 días cada una).  En dos momentos de su ciclo sinódico, desaparece de la vista terrenal, pues coincide con las dos conjunciones con el Sol. La inferior, que marca el inicio del ciclo total, y la superior, que representa la mitad del mismo. En esas dos circunstancias VENUS se vuelve invisible y modifica su forma de mostrarse en el cielo. Bajo esa cualidad, el astro del amor nos envía una sutil indicación de los procesos íntimos que nos corresponde vivir.

venus

En esta oportunidad, el planeta que comparte su nombre con la diosa romana del Amor y la Belleza, y que representa la feminidad, se unirá al Sol también en su propio día viernes, el próximo 26 de octubre. Esa será la fecha que señala el fin de un ciclo sinódico (que había comenzado el 25 de marzo de 2017), y el inicio del siguiente, que se extenderá hasta el 2 de junio de 2020.

En esa misma fecha (26 de octubre) deja de aparecer como lucero del anochecer y pasa a presentarse ahora como Lucifer, anunciando la inminente aparición del Sol, por el este, cada mañana hasta el 14 de agosto del próximo año (2019), cuando se convierta nuevamente en Hespérides, para indicar la llegada de la noche.

En alguna de esas tres formas de expresión del planeta del amor, como Lucifer, como Hespérides o cuando no pueda verse por quedar oculta bajo el encandilamiento solar, se produce el nacimiento de cada ser humano, y allí se encuentra la clave de cómo nos identificamos con alguna de las tres actitudes diferentes ante la feminidad, la relación con la mujer, la expresión de los sentimientos y el manejo de los bienes materiales. Tema que trataremos en otra ocasión.

SIGNIFICADO DE VENUS Rx

En sus seis semanas de retrogradación se altera el significado del planeta Venus. Usualmente representa todo lo que valoramos, su dimensión espiritual, moral y material: los sentimientos, los deseos, el placer, la estética, la seducción, la unión, las posesiones y el dinero.

Ahora, mientras retrogradaVenus nos brinda la ocasión de re-vivir lo que más nos afecta y valoramos, de re-pensar lo que más queremos y anhelamos, y de re-elaborar nuestras relaciones amorosas hacia los otros y con la vida. También pueden surgir trabas en la expresión de los sentimientos; re-encuentros afectivos, recuerdos, nostalgias y melancolías; penurias o pérdidas económicas; y añoranza por los tiempos idos, de abundancia y de placer.

Esta retrogradación de Venus nos retorna a lo pudo haber sido y no fue. Nos confronta con nuestros valores y con los que la humanidad resalta. Todo ello como heraldo de un mundo que se acaba y otro que sufre los dolores de parto, tanto en el plano personal, como en el ámbito de lo colectivo.

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