LA INMENSA LUZ DEL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

El Padre SOL:

  • A las 18:24 (hora venezolana, que corresponde a las 22:24 del Tiempo Universal), tan sólo 8 minutos después del ocaso del viernes 21 de diciembre, el SOL llega al paralelo 23° 26′ del hemisferio Sur, conocido geográficamente como Trópico de Capricornio.
  • Se produce así, el fenómeno del SOLSTICIO. Culmina la fase descendente del Sol y comienza su retorno de tres meses hacia el ecuador terrestre.
  • Esa posición del SOL en su punto más austral con respecto a la Tierra, marca el inicio de la estación climática invernal en el norte, y estival en el sur, producto de las condiciones extremas de oscuridad y frío en las más elevadas latitudes por encima del ecuador; y de luz y calor, por debajo de la linea ecuatorial.
  • En su relación con nuestro planeta, el SOL se proyecta sobre el punto que señala el inicio del signo de CAPRICORNIO, en el circuito zodiacal.

La Madre LUNA:

A la misma hora en que el Sol se esconde por el occidente celeste, nuestra LUNA asciende por el lado opuesto (horizonte oriental).

  • Es una Luna de gran tamaño, ya que va aproximándose a la zona del Perigeo, hallándose más cerca de la Tierra que en los plenilunios de los meses precedentes, encontrándose a sólo 371.000 kms. de la superficie terrestre, unos 13.000 kms. por debajo de su distancia promedio.
  • Por encontrarse en el área diametralmente opuesta a la posición solar, mostrará los encantos propios de la totalidad de su visible rostro.
  • A lo largo de toda la NOCHE, la más extensa del año en el norte, y la más breve en el sur, la LUNA proyectará la mayor cantidad de luz solar de las últimas 29 noches, y de las venideras 58. El Plenilunio del mes que viene (21 de enero) no será tan iluminado, pues durante esa noche  en que estará visible (en toda la región americana) ocultará la totalidad y parte de su rostro por más de tres horas continuas.
  • Aunque la PLENITUD de la LUNA se alcanzará al mediodía del sábado 22 de diciembre, es en la noche previa (21 de diciembre) -la más larga del año en el norte- cuando estará transmitiéndonos la mayor cantidad de luz que extrae del Sol.
  • Esta LUNA LLENA del 21 de diciembre es, por tanto, la más prolongada del trimestre comprendido entre el 24 de noviembre pasado y el 19 de febrero próximo.

                                                 El ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

Pese a la ignorancia con que muchos feligreses, sacerdotes y jerarcas de la Iglesia Católica se refieren a las “paganas celebraciones del Espíritu de la Navidad“, atribuyéndolas a costumbres ajenas introducidas por propagadores de la Nueva Era; la realidad es muy diferente.

  • Desde la noche de los tiempos, en las más variadas culturas y en las más diversas regiones, la humanidad siempre ha celebrado las fechas de cambio de estación climática como una forma de conectarse con la sabiduría cósmica, con una fuerza espiritual que guía el comportamiento de los seres que habitan nuestro planeta.
  • Los antecesores de la cultura grecorromana ya celebraban en la noche más larga del año rituales especiales en que se invocaba a la ausente luz solar, que devino posteriormente en las Saturnales: fiestas en honor al dios Saturno, Señor del Tiempo, para que inspirara las acciones humanas hacia la abundancia, la prosperidad de las cosechas,  obsequio de la luz y el calor que se anhelaban en esas frías noches del invierno.
  • Sólo fue en el año 345 de la era cristiana cuando la Iglesia Católica instauró el 25 de diciembre de cada año como la fiesta de la Navidad, en conmemoración al nacimiento de JESÚS, hecho que no había ocurrido históricamente en esta época del año. La idea era la de apropiarse de las denominadas fiestas paganas, de gran sentido espiritual, que se celebraban desde tiempos pretéritos, tanto en el norte (diciembre) como en el sur (junio).
  • Así, la poderosa Iglesia Occidental fue adueñándose de todas las celebraciones propias de los Solsticios y de los Equinoccios, que son los rituales con los que se festejan las fechas centrales de los diversos calendarios de la humanidad, colocando la fiesta de San José, cerca del Equinoccio de Primavera; de San Juan Bautista, junto al Solsticio de Verano; la de los Santos Arcángeles (Gabriel, Miguel y Rafael) con el Equinoccio de Otoño y ésta de la Navidad, en las proximidades del Solsticio de Invierno.
  • La autenticidad en la búsqueda espiritual que reina en esta época anual, es la que ha mantenido viva la tradición de ponerle rostro y figura a un ser que representa el Espíritu del Amor, de la Bondad, de la Generosidad y de la Sabiduría. La imagen de un anciano de blancas barbas, corpulento, bondadoso y generoso, vestido con ropajes para protegerse del frío y que obsequia presentes a los más humildes e inocentes (los niños), convertido por la misma Iglesia, y el interés comercial, en San Nicolás, Santa Claus o Papa Nöel.
  • La verdadera NAVIDAD es el ESPÍRITU que reina en estos días de frío y oscuridad norteños. De allí, que celebrar el SOLSTICIO de Invierno en el hemisferio septentrional, es sinónimo de invocación al ESPÍRITU del AMOR que prevalece en esta época.

LA NOCHE MÁS ILUMINADA DE LOS SOLSTICIOS DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

No es común que coincida el momento del SOLSTICIO con el del PLENILUNIO, y menos aún en las proximidades del PERIGEO (a escasos 25°). Por ello, nos hallamos en una circunstancia muy peculiar, pocas veces vista.

  • En esta ocasión, el SOLSTICIO ocurre el 21 de diciembre a las 18:24, con el SOL a 00° 00′ de Capricornio.
  • El PLENILUNIO se presenta el 22 de diciembre a las 13:50, con la LUNA a 00° 49′ de Cáncer.
  • Sólo 19 horas y 26 minutos separan el Solsticio del Plenilunio, y 25° y 10.000 kms. el Plenilunio del Perigeo.
  • Aunque en 2010 ocurrió un fenómeno similar: entre Solsticio y Plenilunio con una diferencia de apenas 15 horas entre ellos; no existía tanta proximidad lunar como ahora. Además, en aquella oportunidad, esa Luna estuvo eclipsada por más de 3 horas y media aquella madrugada, restándole luminosidad a esa noche solsticial.
  • Nos hallamos por tanto ante un fenómeno único, que refleja un símbolo especial: el ESPÍRITU DE LA NAVIDAD nos obsequia una luz superior en cantidad y calidad, que ilumina nuestras mentes y corazones, sembrando de esperanza el nuevo año que se inicia.

MEDIANOCHE  SOLSTICIAL: SÍMBOLO  DEL AÑO QUE COMIENZA

Los cuatro momentos más significativos del movimiento de traslación de nuestro planeta alrededor del SOL (año) se asemejan a los cuatro momentos más significativos del movimiento de rotación terrestre (día)

Así, el Solsticio de Invierno corresponde a la Medianoche; el Equinoccio de Primavera al Alba; el Solsticio de Verano al Mediodía; y el Equinoccio de Otoño al Crepúsculo.

  • También las cuatro fases lunares tienen su correspondencia con ambos movimientos de la Tierra. La Luna Nueva equivale a la Medianoche y al Solsticio invernal, el Cuarto Creciente a la Aurora y al Equinoccio primaveral; la Luna Llena al Mediodía y al Solsticio estival; y el Cuarto Menguante al Ocaso y al Equinoccio otoñal.
  • La LUZ juega un rol importante en el establecimiento de estas correspondencias entre el año, el día y el mes lunar. La mayor o menor capacidad de irradiar luz, así como el punto intermedio entre ambas, es lo que determina la cualidad energética del momento.
  • Aunque formalmente se haya establecido que la Medianoche del 31 de diciembre sea el momento culminante en que termina un año y comienza otro; en realidad, es el propio instante del Solsticio invernal en el norte, en este caso el 21 de diciembre a las 18 horas, 23 minutos y 52 segundos, cuando comienza el nuevo giro de la Tierra alrededor del SOL, que durará 365 días; y 5 horas, 56 minutos y 42 segundos, culminando el 22 de diciembre de 2019, a las 00 horas, 20 minutos y 34 segundos.

En síntesis, comienza un nuevo tour de la Tierra bajo el símbolo de la claridad que proporciona la cercana LUNA LLENA, con su incandescente luz, que provoca alteración en el flujo sanguíneo y en las corrientes líquidas del planeta y de los seres que la habitamos. El misterio que la circunda, las emociones que prodiga y la fuerza maternal que representa, se hacen más reales y más presentes en estas horas de conexión con las enigmáticas ondas vibratorias del Espíritu y de la Consciencia Universal.

Que este ESPÍRITU de la NAVIDAD, que es UNO con todos nosotros, nos llene de su AMOR, nos ilumine y nos bendiga. 

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